Opinión

Los peronistas esperan no perder postulando al menos peronista. Los no peronistas ¿esperan ganar votando al más peronista? Lo dirán las PASO. ¿Por qué no? ¿Acaso las elecciones no se ganan “en el centro”? ¿No sería el paso hacia una grosse koalition? ¿Hacia un gobierno sólido con amplia mayoría parlamentaria y fuerte mandato popular? ¿El ansiado fin de la grieta?

El primer encuentro entre ambos ocurrió en julio de 1953, cuando el hermano del general Dwight D. Eisenhower -por entonces mandatario de Estados Unidos- visitó el país en el marco de una gira por varias capitales latinoamericanas

Los análisis sobre los procesos electorales suelen relativizar los resultados porque efectivamente se trata de situaciones complejas.

“Los pueblos también son responsables por aquello que deciden ignorar”, escribió alguna vez Milan Kundera, que murió esta semana en París y que fue una voz insumisa contra los regímenes totalitarios de izquierda y de derecha. La sentencia no solo pone en cuestión la supuesta infalibilidad del pueblo y tampoco se agota en la complicidad que a veces adopta en relación a determinados asuntos graves, sino que va un poco más allá: sugiere que el inconsciente colectivo suele desarrollar un fuerte mecanismo de negación.

La frase del título tiene un origen terrible, se la atribuye a Joseph Goebbels, ministro de Propaganda de Hitler. El concepto de la frase es malo, el resultado es peor. Si la mentira se repite, pasa a ser creíble.

“Siendo mediocre, a fuerza de saber humillarse se alcanza todo”.  
- Pierre Auguste Caron de Beaumarchais

Ningún candidato introdujo grandes novedades en sus comunicaciones. Nadie quiere correr grandes riesgos. 

Una posible admisión de Kiev a la alianza no es una novedad. Desde hace por lo menos tres lustros el tema ocupa gran parte del debate en el hemisferio norte

La falta de seriedad está a la vista y paciencia de todos, y no se crea que resulta patrimonio exclusivo de estas tierras. Es cierto que nuestros políticos no se caracterizan -salvo excepciones- por su consistencia intelectual, pero tampoco lo es menos que los funcionarios del Fondo Monetario Internacional y los representantes de los países que integran su directorio, o son unos improvisados o, lisa y llanamente, comparten con Groucho Marx su más célebre aforismo: Tengo mis principios; claro que, si no son de su agrado, confieso que tengo otros.

Lo entendían muy bien Néstor Kirchner y su esposa. Antes de mudarse a la Capital Federal, decían a los impresionados por su voluntad descomunal de acumular dinero sin preocuparse por los métodos que usaban que para hacer política en serio se necesita mucha “platita”. No se equivocaba la pareja.

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