Opinión

 

La ley 8871 incorpora al cuerpo social los derechos políticos de los ciudadanos. En el Congreso se discuten tres temas: el sufragio, la representación de las minorías y la confección de un padrón confiable con autoridades idóneas. 

 

Todos a una, como en el citadísimo drama de Lope de Vega, o como en el coro de una tragedia griega o de una ópera, los políticos, economistas, politólogos, comentaristas, columnistas y consultados de todos los colores repiten el mantra que los salva de pensar y de jugarse: “Está claro que es preferible un arreglo con el FMI, por malo que fuera, a un default”, dicen antes de emitir opinión, o después de aclarar con ese introito que todo lo que van a decir después no sirve para nada.

 

Más allá de que nunca fue una de sus preocupaciones de cabecera y que -por lo tanto- nunca figuró en su lista de prioridades, el gobierno tomó conciencia de que, a esta altura del partido y dada la situación calamitosa que atraviesa el país, es tarde para forjar un plan de estabilización y ponerlo en marcha en consonancia con los requerimientos del Fondo Monetario Internacional.

 

Cuenta la leyenda que, durante la convención constituyente de 1988, el legendario Antonio Delfim Netto, ministro de Finanzas y responsable del “milagro brasileño” de finales de los años 60, escuchaba atento el encendido discurso de un político comunista, pletórico de afirmaciones rimbombantes y cargadas adjetivaciones.

 

Desde por lo menos la huida del peso que el triunfo en las P.A.S.O: de 2019 por la presidencia, dio como ganador al Frente de Todos, es que Alberto Fernández sabe que su principal problema es la falta desconfianza de los mercados, que como sabemos, tarde o temprano provocan la desconfianza de la gente, y hasta la revuelta social. Las dos grandes crisis, las del 1989 y la del 2001 comenzaron primero en que el país se quedó son dólares, y recién allí se intentó la Toma de la Bastilla.

 

Un ministro de Ambiente viajando a Barbados mientras se prende fuego Corrientes y un inicio de clase en dudas por decisión de los sindicatos muestran que en la Argentina la política sigue de espaldas a la realidad

 

El discurso presidencial en su gira por Rusia y China confirma el desinterés del oficialismo por la cuestión de los Derechos Humanos

 

La Argentina necesita al FMI porque gasta mucho y mal, recauda poco y produce menos, castiga a inversores y exprime a ahorristas, destroza la moneda y oculta el déficit con inflación, fábrica de miseria

 

“Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas”, escribió Santa Teresa y Truman Capote usó la frase para ese maravilloso libro que es “Plegarias Atendidas”.

 

En su gira internacional, Alberto Fernández hizo gala de un discurso de cabotaje, destinado únicamente al consumo nacional

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