Opinión

El ciclo de populismos que despilfarran y gobiernos republicanos que ordenan tiene algo de la condena de Sísifo: los populistas dejan caer la enorme piedra para que después otros la vuelvan a subir

Habrá que prestarle atención al instante en el que se apruebe en la Cámara de Diputados el acuerdo con el FMI. ¿Qué harán quienes voten por la afirmativa, es decir quienes “triunfen”? ¿Celebrarán alborozados? ¿Se levantarán de sus bancas para besarse y abrazarse? Eso sería algo extraño, por lo menos contradictorio con el actual momento que atraviesa el país, cuando ningún sector político tiene posibilidades de sentirse orgulloso, satisfecho por haber alcanzado metas propias, metas gratificantes.

Martín Tetaz hizo cincuenta preguntas muy concretas. No importa que el impertinente burro que preside la comisión de presupuesto y hacienda de la Cámara de Diputados, el comunista Carlos Heller, no haya dejado que todas se conocieran en el momento. Las que se escucharon son suficientes.

Una última confesión del Presidente en referencia al FMI puso un manto de dudas sobre la real voluntad del Gobierno para cumplir sus compromisos con el organismo crediticio

Turno de la bonhomía patriótica en el país de las opciones tristes

En el Índice de Confianza de la Universidad Di Tella, en una escala de 0 a 5, el Gobierno obtuvo 1,49 en febrero. Es 24% menos que la última medición del gobierno de Macri.

La política local actúa como si nada tuvieran que ver con la realidad que padecen millones de argentinos.
El “crimen perfecto” de Cristina Kirchner - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
Notaba Ricardo Piglia que el crimen perfecto solía ser la utopía del género policial, pero también su negación: un asesinato tan bien ejecutado que jamás se descubre “es el horizonte al que aspiran los textos (o sus lectores) y sin embargo sabemos que esa expectativa será (fatal y resignadamente) frustrada”.

Algunos opositores entienden que ganar elecciones es una cosa y gobernar con solvencia, un país tan complicado como este, es otra que suele requerir talentos muy diferentes.
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“Los lugares más oscuros del infierno están reservados para
aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”.
- Dante Alighieri

Años con el país al borde de la cornisa han convertido en adictivo un juego del sistema político del país: el intercambio de culpas y responsabilidades de sus protagonistas. Un juego habitual en el resto del mundo como parte de las pujas por el poder, en la Argentina parece ser lo único que importa.

El presidente de Ucrania apareció en la pantalla del Parlamento Europeo y el recinto se transformó en una explosión de aplausos. Incluso no sería raro que Ucrania se transforme en un miembro pleno de la Unión Europea en un trámite express basado en la clara señal de oposición a la dictadura y a la servidumbre que quiere dar Europa en este momento.

Podría haber tenido un tono distinto, más conciliador, y menos confrontativo. Menos extenso y tedioso y más específico. Menos pretensioso y más humilde. Podría haber evitado las excesivas expresiones de deseos y ser más autocrítico respecto del desmanejo de la pandemia que causó 130.000 muertos. Pero era pedirle peras al olmo. Alberto Fernández es así: prosopopéyico, inculto, maestro de Siruela y desvergonzado.


