Opinión

 

Los presidentes en la Argentina tienen el poder de signar, para bien o para mal, una época. De generar eso que en preciso lenguaje filosófico alemán se denomina el zeitgeist. En un presidencialismo tan marcado como el nuestro, la misma debilidad presidencial pasa a ser, paradójicamente, un dato fuerte.

 

A pesar de haber vivido períodos sin aumento de precios (como el de los pasados años 90) la política argentina hace todos los intentos por evitar recuerdos que puedan explicar la verdad del origen de la inflación

 

La según parece eterna crisis económica, que ya ha sumido a casi la mitad de la población en la pobreza extrema, ha entrado en una fase muy peligrosa.

 

¿Por qué lo que sucede en los países vecinos no sucede en la Argentina? ¿Qué hicimos mal? Sería una simplificación atribuir a una sola causa esta carencia, pero sería una omisión injustificada eludir las responsabilidades del populismo.

 

 

En momentos en que América Latina se tortura con intensos debates sobre las calificaciones y descalificaciones de nuevos líderes políticos que asoman su cabeza para dirigir los destinos de sus países, nos parece oportuno volver sobre algunos conceptos olvidados. 

 

No hay acuerdo con el FMI y el Gobierno no piensa en modificar su política de déficit fiscal, a pesar de la creciente inflación y de su impacto sobre el nivel de pobreza 

 

Voy a ser directo para que, desde el principio, quede claro lo que quiero transmitir. Y para hacerlo no tengo mejor herramienta que transcribir un párrafo de la obra que quizás haya sido -al mismo tiempo- el más importante tratado de filosofía social y de sociología política de la historia humana y la obra menos referida y consultada por el mainstream de los think tanks, de los analistas y de los filósofos políticos actuales. 

 

El Gobierno recoge lo que siembra: confusión, incertidumbre y conflictos sin resolver por doquier. 

 

Las autoridades del país reconocieron que 164 personas murieron y que cerca de ocho mil fueron detenidos en los violentos incidentes de inicio de 2022 

 

El destino, el azar, los dioses no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del zar. El destino, en todas sus versiones, utiliza siempre heraldos humildes, advertía Francisco Umbral. Durante un verano de 2016, el heraldo en cuestión resultó ser efectivamente un modesto cubano de mediana edad que recogía la basura en un gran hotel “all inclusive” de la ciudad de Varadero.

 

Top