Opinión

 

La crisis del Frente para “Todes” parece que se resolverá por el momento mediante un cambio de figuritas, como parte de una vulgar “opereta” más del kirchnerismo que se ha ido convirtiendo en una verdadera tragedia política, sin solución a la vista.

 

 

El regreso de los fantasmas saludables ante el fracaso de los dueños de la virtud. Las designaciones de Juan Manzur y de Aníbal Fernández.

 

 

Para la vicepresidenta, es cuestión de elegir entre su libertad y la democracia, de ahí la rebelión de sus adictos contra el presidente que ella misma depositó en la Casa Rosada.

 

 

Conurbano: un voto castigo por la destrucción de puestos de trabajo, la inflación, los vacunados vips y el retorno de reconocidos “vagos” liberados por su militancia política

 

 

Todo surge de una derrota electoral. El que gana canta y festeja, el que pierde llora y desespera.

 

 

Un presidente delegado, según The Economist, llega al poder por impulso de una figura más fuerte. Y los intereses de esa figura “no son necesariamente los mismos que los del país”. 

 

 

Somos contemporáneos de una época en que élites y sociedad no se relacionan con vínculos duraderos. En la Argentina, tanto Mauricio Macri como Alberto Fernández fueron tremendos destructores de confianza política.

 

 

Si para la democracia representativa la voz del pueblo es la que se expresa en las urnas, para Fernanda Vallejos la voz del pueblo es la de Cristina, es decir, la voz de la líder, la salvadora de la patria, la conductora o la jefa.

 

 

Un populismo que se queda sin plata, luego se queda sin votos y al final se queda sin pueblo. Así como el triunfo en las urnas les otorga a los populistas una suerte de razón automática –justifican con ello cualquier capricho, extremo o disparate–, una paliza comicial les birla el banquito y la coartada, y les desarticula hasta la lengua.

 

 

La Argentina se ha convertido en un tango triste y reiterado. Repite una y otra vez los mismos errores. Desde los años 70, abiertamente se vive el enfrentamiento de la eterna interna del PJ. Partido tan particular que puede englobar disímiles vertientes, todas ellas populistas y anti republicanas.

 

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