Opinión

 

No existe una persona a la que Alberto Fernández le haya dicho que pretende impulsar el albertismo. Ni alguien al que le haya hecho al menos un guiño en ese sentido, ni siquiera un silencio cómplice frente a alguna sugerencia tentadora.

 

 

“Cuando los líderes declaran el estado de emergencia y lo convierten en una situación normal, estamos ante el final de la democracia”.

- Byung-Chul Han

 

 

Y un día el volcán explotó. Tormentas eléctricas, lluvias torrenciales y ventarrones pavorosos de material calcinante arrasaron en dos fases -la primera moderada, la segunda letal- con aquella tierra vasta y fecunda. Luego de la maldición de la ceniza, llegó una nevada sobrenatural, y entonces la ganadería, y las industrias y comercios que vivían de su pujanza quedaron definitivamente al borde de la quiebra.

 

 

George Orwell con certera premonición decía que “El que controla el presente controla el pasado, el que controla el pasado controlará el futuro” (“1984” escrito en 1949). La Argentina es hoy un país total y completamente controlado por el Presidente y poca gente más.

 

 

La polémica en torno a la figura de quien fuera el primer ministro de Salud de nuestra historia, el doctor Ramón Carrillo, ha despertado un renovado interés en la relación del peronismo y el Estado de Israel. El asunto ha sido objeto de algunas imprecisiones e inexactitudes que me invitar a intentar aportar ciertas aclaraciones históricas con el fin de contribuir a la realidad material de los hechos.

 

 

Los más golpeados por los encierros motivados por la cercanía de la covid-19 han sido los que, para sobrevivir, dependen de trabajos que requieren cierta proximidad física.

 

 

El ministro Guzmán y los grupos de bonistas decidieron extender las negociaciones más allá de la fecha del vencimiento.

 

 

La Argentina está tan empantanada, y su política tan desencantada, que sólo la audacia podría sacarlas a ambas del atolladero.

 

 

Hace más de medio siglo -cuando en la avenida Corrientes nadie dormía y en las noches del Tabarís brillaba Nélida Roca- a alguien se le ocurrió hacer una encuesta acerca de cuál era la vedette por excelencia del pueblo argentino.

 

 

Hay puntos de contacto entre la decisión presidencial de abrir el debate de un impuesto a las grandes fortunas y la intención de la diputada Fernanda Vallejos de que el Estado se quede con acciones de empresas a las que auxilió

 

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