Política

Cualquier epidemia con consecuencias letales provoca cambios en las sociedades y en sus sistemas de creencias y, como afirma el neurocientífico Facundo Manes, puede hacer que aflore lo mejor o lo peor de la condición humana.

 

Aunque parezca que la “mala política” se tomó un descanso, en verdad hay unos cuantos que están queriendo usar la pandemia con fines miserables.

 

A medida que avanza la "cuarentena", y antes de que el sistema de salud adquiera el nivel de estrés que se prevé, aparecen ya con claridad los desafíos que la pandemia plantea a la organización de la sociedad y de la economía.

 

El bloqueo de accesos a municipios y provincias pone en riesgo el plan de unidad contra el virus que lleva adelante el Presidente.

 

Un informe que habría llegado en las últimas horas a manos del presidente Alberto Fernández no prevé por el momento un “desmadre de mal humor social” por la cuarentena obligatoria para combatir la pandemia de coronavirus en los sectores más postergados de la pirámide social que habita en 2.500 villas de emergencia.

 

El Presidente dio instrucciones para que los militares se limiten a la contención social y no hagan controles en la calle por la cuarentena obligatoria; malestar en la Casa Rosada con algunos intendentes que tomaron decisiones sin consultar

 

La posibilidad cierta de que el Gobierno tenga que prolongar la cuarentena general por el avance del coronavirus pone a las autoridades, con el presidente Alberto Fernández a la cabeza, ante la necesidad de agudizar el ingenio y la capacidad operativa para evitar que se produzcan desbordes sociales como una reacción ante las restricciones a la circulación y a la carencia de recursos y alimentos.

 

Tiempo de coronavirus, de pandemia, algo que prácticamente nadie (aparte de Bill Gates, de quien circula una charla TED de 2015 con la premonición y las necesarias prevenciones) tenía en su agenda.

 

El gobierno enfrenta problemas para hacerse obedecer. ¿El conurbano atrasa o adelanta? Desafíos crecientes para los liderazgos “de guerra”.

 

El gobierno adoptó dos estrategias para enfrentar el coronavirus: confinamiento duro y asistencia económica a los sectores más pobres que en Argentina rondan el 35%. Con la primera se buscó cortar la circulación del virus; con la segunda, mitigar la pérdida de ingresos por el brusco freno de la actividad.

 

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