Política

Las cifras no ofrecen el plafón más adecuado para dar batallas y aconsejan eludir conflictos, pero no es la lógica que seguirá en estos días el Gobierno

Aunque la expropiación de Vicentin no se haya consumado, marcó el comienzo de la relación traumática entre el sector privado y la administración conducida por Alberto Fernández.

La caída del PBI y el aumento del desempleo se agravaron por falta de plan y exceso de “sarasa”. Tironeos por el supercepo. La crisis del dólar se venía venir; el gobierno reaccionó tarde

Si hay un rasgo en común que tienen los populismos es que apuntan siempre a no hacerse cargo de nada: la culpa la tiene el otro.

Es imposible explicar lo inexplicable. Pero resulta extraño que un docente de la Facultad de Derecho ignore el principio de la división de poderes y las facultades de la Corte Suprema de Justicia. Mucho peor es que quien desconoce todo eso sea ahora el presidente de la Nación.

Alberto F ayudó a la destrucción de los únicos dos funcionarios populares: Guzmán y Berni.

En solo diez días la triple crisis que padece la Argentina inició una dinámica de aceleración. La crispación política solo tiende a agudizarse a la par de la tensión cambiaria, mientras la pandemia pone al límite los sistemas sanitarios de varias provincias.

El poder creciente de la segunda línea de funcionarios K y su línea directa con la Vicepresidenta.

Nunca antes en la Argentina democrática alguien con tantos flancos débiles y cuentas pendientes despertó tanto temor político y, a la vez, acumuló tanto poder. Como enseñó Maquiavelo, es el miedo antes que la habilidad y el convencimiento el que permite que Cristina Kirchner se autoabsuelva y se proponga alcanzar la suma del poder público.

Con el cepo “para aguantar” (Martín Guzmán dixit) la escasez de dólares como símbolo de la etapa, el gobierno nacional se ha transformado en una estructura a la defensiva. Eduardo Duhalde ve groggy a Alberto Fernández (lo compara con Fernando De la Rúa y con él mismo cuando preparaba su retirada) y el Presidente procura desmentirlo exhibiendo algunos gestos de combatividad que -al revés-, confirman su endeblez.

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