Política

Los tiempos y los nombres que el Presidente evalúa para un cambio que revitalice su gestión. ¿Será en diciembre?

El mundo dio muchas vueltas desde 2003; atravesó un par de crisis globales, sobrelleva una guerra comercial entre las dos potencias más grandes y está tratando de encontrar la manera de salir de la devastación económica que provocó el coronavirus. Mientras, el kirchnerismo sigue diciendo y haciendo las mismas cosas que dijo e hizo una vez que se olvidó de la herencia de Eduardo Duhalde.

Hace dos semanas dijimos que se instalaba una sensación de “esto se va a la mierda”. Ahora empezó a crecer la cantidad de gente que espontáneamente dice “por primera vez estoy pensando en irme a la mierda”. ¿Es una encuesta? ¡No! ¿Es la mayoría? En absoluto. Es solamente un indicador de un clima.

El 9 de diciembre de 1985 se condenó el genocidio de las juntas militares argentinas. El fiscal Julio Cesar Strassera en su alegato final recordaba a Dante Alighieri.

Desde que llegó a la Casa Rosada, Alberto Fernández adaptó su conducta a una premisa superior: mantener unida a la coalición que ganó las elecciones. Fue tan respetuoso de ese mandamiento que, por momentos, menoscabó la calidad de su gestión con tal de no provocar discordias en el Frente de Todos.

La renuncia de la embajadora Alicia Castro mostró una grieta en la coalición. Hubo críticas del kirchnerismo, que reclama la radicalización política

La tensión en la coalición gobernante alcanzó otro pico a raíz de la postura crítica frente al régimen de Maduro. Esa conflictividad política impacta también en el plano económico. Y en este caso, trasciende largamente las fronteras. No se vislumbra una estrategia en el juego internacional

Si algo ha provocado la pandemia es exponer con más claridad pensamientos, maneras y forma de accionar. La posibilidad de esconder o estirar ciertas maniobras encontraron un límite en la realidad. Y en el costo político que eso conlleva.

La mañana del martes 22 de septiembre el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, había convocado a todos los ministros para una reunión sobre "cambio climático". En realidad, una excusa para realizar una fuerte arenga, pedir esfuerzos redoblados en plena crisis y bajar un mensaje de unidad en medio de las tensiones internas.

 

Como consecuencia de sus errores de gestión el presidente Alberto Fernández parece tener un liderazgo deteriorado. La suma de equivocaciones más autoridad dudosa le deparan un futuro incierto.

Top