Política

La reciente derrota del oficialismo ante la decisión de la Corte Suprema de Justicia de admitir el per saltum presentado por los tres jueces removidos de sus cargos por el Senado de la Nación y las reacciones de algunos voceros del gobierno de Alberto Fernández frente al fallo hacen temer una batalla de mayor intensidad si el máximo tribunal finalmente dispone que los magistrados en cuestión permanecerán en los tribunales donde fueron trasladados durante la gestión de Mauricio Macri.

La idea de Cristina de correrse de la candidatura presidencial para evitar la derrota en segunda vuelta fue brillante, si se analiza de acuerdo con el resultado de las últimas elecciones.

Los voceros del Gobierno que salieron a cuestionar el fallo de la Corte tienen su propia historia de operaciones judiciales.

La pobreza se está agravando: el segundo trimestre dio 47%. Para colmo, ya no se puede argumentar que es la consecuencia de haber cuidado la salud pública

La Corte evitó hasta donde pudo un fallo desfavorable al Gobierno.

El Partido Justicialista fue fundado en 1972. El origen es por la prohibición del Presidente de facto de aquel momento, Alejandro Agustín Lanusse del uso de apellidos, de la palabra nacional, o argentino en la denominación de los partidos políticos.

Cuando parecía que la propia Justicia les soltaba las manos a los tres jueces destituidos por el kirchnerismo, la Corte Suprema pegó ayer un golpe sobre la mesa y dijo basta.

La mayoría peronista de la Corte Suprema resolvió ayer poner un freno a la hasta ese momento exitosa ofensiva de Cristina Kirchner contra tres jueces intervinientes en una causa por corrupción que la tiene a maltraer: la de "los cuadernos".

El Tribunal aceptó el per saltum de tres jueces desplazados de sus cargos. La ofensiva oficialista generó una reacción unificada, aunque en medio de internas. La decisión generó enorme malestar del Presidente y de Cristina Kirchner. Y marcó un vuelco en este caso aun sin resolver la cuestión de fondo

La batalla entre radicalizados y moderados dentro del Gobierno está siendo ganada con amplitud por los primeros. Lo demuestran los recurrentes enfados del presidente Alberto Fernández con quienes se manifiestan en las calles, con la oposición, con el gobierno porteño y con ciertos medios de comunicación.

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