Opinión

Los inflamados celebradores anuales de la lealtad han traicionado muchas cosas a lo largo de estos 77 años, pero lo más espectacular que han hecho es traicionarse a sí mismos.

La Argentina es un país difícil. Y los tiempos actuales son extremadamente difíciles en lo social y en lo económico. Todo está mal. Bastaría una chispa mínima para provocar un fenomenal incendio. Es en este preciso momento que Juan Grabois enciende una tea.

“En la lucha sólo es vencido quien desiste de luchar”.  
- Mario Soares

La crisis económica es evidente. Está en los números, se respira en la calle, se siente en los bolsillos y se sufre en el cuerpo. Podemos debatir los grados de intensidad de la crisis y sus posibles desenlaces, pero lo que parece estar fuera de discusión es su existencia. También es evidente la pérdida de autoridad del gobierno.

Algunos opinan que las comparaciones son odiosas, y es posible que, en ciertos casos, ello sea verdad. Pero no siempre es así, sobre todo si el ejercicio no abriga el propósito de fulminar condenas y levantar patíbulos. Cualquier interesado en saber si existe un común denominador en las crisis dramáticas que hemos sufrido -desde el Rodrigazo a la fecha- no debería esforzarse demasiado.

Atravesando la fase más desquiciada de su autodestructivo gobierno, el Presidente y algunos dirigentes de confianza ponían sus esperanzas en una suerte de ayuda mágica y misteriosa que obtendrían desde la Casa Blanca

Una sensación de relativa desilusión quedó en el aire tras la gira de Joe Biden a Arabia Saudita e Israel, acaso los dos mayores aliados de Washington en la siempre dinámica y difícil realidad de Medio Oriente

“Percepción es AQUEL ACTO INTERIOR CON EL CUAL NOS HACEMOS CARGO DE UN OBJETO; siendo la idea de aquella imagen, representación o lo que se quiera, la que sirve de pábulo a dicha percepción”
- Jaime Balmes

El proceso que habíamos iniciado en 2015, con mejores rutas y más trenes de carga, menos retenciones, menos trámites y más mercados para exportar, hoy está detenido o en retroceso

En 2020 el dólar blue pasó de costar $80 a principios de año a $ 190 hacia diciembre. Y nadie viajó. Cómo hará el presidente Fernández para conciliar ese dato de la realidad con su afirmación de que el dólar en la calle aumenta por los que se van de viaje, es todo un misterio.

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