Opinión

CFK necesita a Alberto al mando, pero cumpliendo sus deseos, y así venimos en conflicto hace 31 meses.

Excepto para un suicida -y no existen muchos en la esfera de la política- cualquiera que se asomase al abismo retrocedería sin dudarlo producto del miedo a caer en el vacío.

¿Es importante para la sociedad o, en este caso, para un periodista, darle entidad a lo que diga un personaje completamente marginal como Juan Grabois?

Desesperada y en campaña. Así está hoy Cristina, esa madre devoradora que acaba de deglutirse compulsivamente a un ministro clave sin un plan B para reemplazarlo. Batakis es, apenas, una pieza de emergencia que “la jefa” no vetó. O no vetó aún.

La primera semana de Silvina Batakis al frente del Palacio de Hacienda desconcertó tanto a analistas precipitados como a muchos de los actores políticos. Aunque aún no adoptó medidas decisivas, la flamante ministra expuso conceptos que pocos esperaban: se reconoció partidaria de un sano equilibrio fiscal, prometió no gastar por encima de los ingresos; tomó distancia de la idea de un Estado empeñado en ahorrar, pero subrayó la necesidad de garantizar la solvencia estatal; anunció el control desde su cartera del gasto de todo el sector público (no reducido en exclusividad a la administración central, sino incorporando también a organismos descentralizados y funcionalmente autónomos) así como el congelamiento de personal en todo ese universo.

“He conocido a lo largo de mi vida muchos individuos débiles y locos (as); una gran cantidad de ambos tipos; y estoy convencido que al final todos obtienen su paga; pero los locos primero”
- Robert Louis Stevenson

La UIF se presentó a los alegatos del caso vialidad que tiene como imputada a la vicepresidente de la nación en carácter de jefa de una banda criminal dedicada a la comisión de delitos de defraudación pública, para pedir su absolución.

Más allá de la escenificación montada por la ministra Batakis para llevar tranquilidad a los mercados, sus anuncios contradicen el empeño del Gobierno por aumentar la planta de trabajadores del Estado

Desmantelar una estructura corrupta e implantar un capitalismo transparente solo requiere audacia, imaginación y cierta experiencia; es indispensable hacerlo dentro del sistema, sin caer en gritonas utopías disolventes

No se puede tener un estado de bienestar de país escandinavo con un sistema productivo de socialismo real y un sistema sindical de corporativismo fascista

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