Opinión

Gobernar es el arte de crear problemas y mantener a la población en vilo con sus soluciones, ironizaba el poeta Ezra Pound. Después de haber realizado el “mayor ajuste de la historia”, Javier Milei se ve obligado a repetir la hazaña y a lanzar a tambor batiente el plan Motosierra 2, aunque sabe de sobra que segundas partes nunca fueron buenas. Recortará casi 2,5 billones de pesos, pero no de la “casta política” sino principalmente de la educación, la salud y la ciencia. Sufrirán, entre otros, la alfabetización, la infraestructura escolar, los medicamentos para pobres, los programas de prevención del cáncer y otras enfermedades; los fondos para trasplantes y las transferencias a provincias para rutas y para ayudas a personas y asignaciones familiares.

Javier Milei sabe que, si desde hace dos meses sólo se habla de las trapisondas de un insignificante funcionario suyo y que eso le está tapando las facetas positivas de su gobierno, no es por culpa de nadie más que de sí mismo al defender lo indefendible. Por eso esta vez el enojo que demuestra no es por estrategia ni por personalidad, sino por impotencia y/o desesperación. Es un enojo del presidente con el presidente.

Francisco OliveraResignados a que será inevitable convivir con el escándalo hasta que el jefe de Gabinete presente por fin su declaración jurada, en la mesa política del Gobierno esperan que al menos el caso no arroje más novedades y vaya perdiendo fuerza; Milei necesita dejar atrás el asunto para la etapa que viene: la campaña por la reelección.

El 14 de mayo de 2026, en una entrevista en el streaming Carajo, el presidente Javier Milei lanzó una andanada de insultos contra la periodista Débora Plager: la llamó “cómplice de asesinatos”, “cómplice de genocidio” y “sorete”, vinculándola a la ley de aborto y a la caída de la natalidad. No fue un exabrupto aislado.

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Consciente de la labilidad del apoyo obtenido, Milei apuesta toda su suerte política de 2027 a lograr llegar a las elecciones con el tan mentado cero coma algo de inflación en los meses previos a la votación.

“La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”.

 Peter Drucker

A esta altura del mandato, ya nadie duda de la incapacidad del Gobierno para comunicar eficientemente sus muchos logros e impedir que otros temas ríspidos los opaquen; el riesgo que todos corremos es que ese cúmulo de errores agote la paciencia social y, aún con una oposición atomizada, nos haga retroceder, después de tantos esfuerzos, a un nefasto pasado de emisión desmedida y rampante corrupción. 

Es una buena noticia para los argentinos que la inflación haya bajado un punto, algo menos que un punto. Buena noticia, porque desde hacía algo así como cinco meses que este termómetro venía subiendo. Gente de mala fe, sugería que el índice inflacionario de Milei supera al que dejó Cristina en 2015.

ImageEl proyecto impulsado por Carolina Losada reabre un debate sensible: cómo evitar que la sospecha sobre las víctimas termine debilitando el acceso a la Justicia.

Este señor Adorni presumía de no ser de las dirigencias tradicionales, que no era Casta. Efectivamente, nunca tuvo actuación dirigencial y eso preocupa, porque muestra que la podredumbre está arraigada en amplios sectores sociales.

El establishment inició un movimiento para buscarle un relevo a Milei, en caso que la economía no reactive y se hunda su reelección. Quieren evitar que gane Kicillof.

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