Opinión
Para transformar la Argentina, pese a la ingratitud de los opositores perturbados.
Errores no forzados del Gobierno en su intento por retomar la iniciativa política - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
La sesión de ayer en el Congreso dejó mucho más que una votación ajustada. Expuso, una vez más, las dificultades que tiene el Gobierno para recuperar la iniciativa política después de varios meses en los que quedó atrapado en errores propios. La aprobación de la ley de propiedad privada llegó, es cierto, pero lo hizo a costa de resignar buena parte del proyecto original. Cuando un gobierno debe retirar capítulos enteros para conseguir una mayoría, obtiene una victoria formal, pero también deja al descubierto sus limitaciones.
El oficialismo obtuvo media sanción a la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Pero debió renunciar a dos capítulos clave del proyecto. El difícil momento del Gobierno, a un año de las PASO (si se hacen)
El rechazo a la modificación de la Ley de Tierras representa una derrota política para el Gobierno. No porque la iniciativa fuera inviable o perjudicial, sino porque el oficialismo no consiguió explicar para qué quería cambiarla
Contrariando el diagnóstico previo de la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, el oficialismo debió resignar ayer el polémico capítulo III del proyecto de defensa de la propiedad privada; ese capítulo, que habilitaba la venta de tierras a ciudadanos y empresas extranjeros, no contó con el esperado respaldo de las fuerzas aliadas.
En otras circunstancias, si acaso la situación se presentase para el gobierno que comanda Javier Milei aciago y el futuro luciese aún peor, cabría pensar que la nueva descarga de agravios lanzados a expensas de su par brasileño es fruto de la desesperación o de una estrategia torpe, con base en la idea de huir hacia adelante y embestir a quien se cruzase en su camino, sin importar quién sea ni las consecuencias que le traerá aparejadas.
Zohran Mamdani, alcalde de New York City, ha confirmado -una vez más-, que existe en el mundo de la política una suerte de “misioneros divinos”, que se arrogan la presunción de ser dueños de la palabra de un dios junto al cual se sienten protegidos de caer en cualquier error conceptual.
Preámbulo: La Eficiencia no tiene Ideología: Radicalismo del Siglo XXi - Por Gustavo Ferrari Wolfenson
Gustavo Ferrari Wolfenson
El radicalismo del siglo XXI no puede ser un museo de la nostalgia democrática. La verdadera justicia social no consiste en subsidiar la pobreza, sino en generar las condiciones económicas y educativas para garantizar la movilidad social ascendente. Asumiendo nuestra historia con madurez —aprendiendo tanto de la audacia de nuestros grandes presidentes como de los errores—, proponemos un Estado Inteligente y Promotor al servicio del desarrollo.
La intención de Cristina Kirchner consiste en arraigar dentro del país, en parte como rebote de la instalación internacional, la idea de que está proscripta, persecución que ella probablemente desafiará mediante una postulación imaginaria capaz de preservar su liderazgo dentro del peronismo
¿Polarización o fragmentación? El debate sobre la grieta y las terceras opciones - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
La política argentina vuelve a demostrar que las tensiones internas muchas veces terminan siendo tan importantes como los conflictos entre oficialismo y oposición. Mientras el debate público continúa girando alrededor de la polarización, la economía y las elecciones de 2027, el oficialismo enfrenta una situación que hace apenas unos años parecía impensada: una ruptura política y personal entre el presidente Javier Milei y su vicepresidenta, Victoria Villarruel. Esa fractura obliga a revisar cómo se construyen las fórmulas presidenciales y qué ocurre cuando la convivencia en el poder deja de funcionar.
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El júbilo mileísta por las reapariciones del kirchnerismo en la agenda política se completó en los últimos días con un curioso lanzamiento presidencial en el PRO.
El kirchnerismo conserva el predominio, pero su disputa interna no resuelve el dilema de fondo: qué proyecto diferente puede ofrecer como alternativa de poder
Cristina espera y desespera. Sabe que es muy probable que pase todo el resto de su vida en prisión domiciliaria y con tobillera electrónica porque todavía faltan las condenas en las causas más graves del latrocinio que ella lideró.
Hay palabras que, de tanto usarse, terminan revelando algo que siempre estuvo delante de nuestros ojos pero que nadie había logrado nombrar con precisión.

