Opinión
La escalada entre el Gobierno y la prensa, alimentada por filtraciones y descalificaciones, revela más un problema de poder que de información. Cuando la política intenta desacreditar los hechos en lugar de explicarlos, la historia ya mostró cómo termina.
Las denuncias periodísticas continuas sobre supuestos actos de corrupción del jefe de Gabinete Manuel Adorni exponen fallas crónicas en el funcionamiento institucional y novedades en la comunicación política. También cambios en los factores de poder.
Había una canción que se llamaba “Usted es la culpable”, popularizada por Luis Miguel. El tema hablaba de una responsabilidad sentimental, de una herida provocada por alguien que, pudiendo evitar el daño, insistía en producirlo. Salvando las distancias, ese parece ser hoy el título exacto de la película política que atraviesa el gobierno de Javier Milei.
“Este boludo nos va a hundir a todos”. El funcionario, que apagó el celular antes de compartir en voz baja su preocupante diagnóstico sobre el escándalo sin fin de Manuel Adorni, ejemplifica la incomodidad creciente en el Gobierno con el caso.
Hoy dejaste de sumar y empezaste a restar. En política, ese punto es terminal. Cada aparición suma ruido. Cada palabra abre un frente. Y el que paga el costo es el Presidente, Javier Milei.
Estamos viendo una explosión del cuentapropismo de subsistencia - Por Marcelo Longobardi
Marcelo Longobardi
Mientras el Gobierno celebra indicadores macroeconómicos, la economía real exhibe una fisonomía alarmante. El empleo que nace es precario, los costos fijos asfixian a la clase media y el sistema de pagos empieza a mostrar fisuras peligrosas.

Sigue de ayer: “Yo les avisé”
En estas más de dos mil columnas de sábados y domingos, por primera vez estoy usando la misma foto para ilustrar la contratapa de PERFIL dos días seguidos, la de ayer y esta de hoy. Me detengo ante ella como frente a esas grandes imágenes –sean fotos o pinturas– que tienen el poder de atrapar en un instante la síntesis de una época o de un proceso.
El Gobierno se ve cada vez más forzado a dar explicaciones en vez de exigirlas; el trasfondo del cambio de humor del Presidente; el enojo de Toto Caputo con la mesa política y la diferencia con Karina.
Le interesaba vivamente alertar sobre los “enemigos internos” del liberalismo. Y no tenía empacho en culpar a muchos economistas, concretamente a aquellos que introducían el “dogmatismo liberal”. “Esos insensatos llegaron a creer que el mercado era una panacea y resolvía todos los problemas, y eso no es verdad -advertía Mario Vargas Llosa-. Eso nunca lo dijeron los grandes pensadores liberales: Adam Smith, Hayek, Popper o Berlin. Ninguno. Sí que un país necesita un mercado libre para integrarse al mundo.
El día en que Milei fue el pararrayos de Adorni - Por Carlos Salvador La Rosa
Carlos Salvador La Rosa
En el Congreso, Milei jugó de pararrayos de Adorni atrayendo todas las furias contra él, insultando a troche y moche a legisladores y periodistas por igual y con igual vulgaridad. Una jugada parecida a la que hizo Cristina cuando le tocó defender a su propio Adorni, que se llamaba Boudou.
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Milei está aprendiendo por las malas que la política se impone a la economía. Atarse al mástil puede ser una opción para algún semidios griego de inclinaciones masoquistas, pero no parece el camino más sensato para un muchacho de Devoto que llegó a la Presidencia montado en el personaje del super economista, que hoy ve como su fe austríaca cruje bajo la presión de los tiempos electorales.
Una semana antes de las elecciones de 2023 en las que resultó electo presidente Javier Milei, en la tapa de PERFIL escribí el tradicional endorsement de este diario titulado “No vote a Milei”. Allí decía: “Durante toda su campaña la confrontación de LLA no fue contra el populismo (que lo practica), sino contra la democracia como sistema”, “critica el voto universal, secreto y obligatorio a través de sus dos iniciadores, Yrigoyen en 1916 y Alfonsín en 1983”, “no es conveniente votar a La Libertad Avanza, a la que le asigno rasgos indudablemente antidemocráticos”.
Hace 100 años irrumpieron en el mundo 2 movimientos extremos: el nazismo y el comunismo. Sus protagonistas centrales eran Italia, Alemania y Japón (en una versión autoritaria oriental) por derecha, y Rusia por izquierda. Desde la “derecha democrática” se alzó solo el Reino Unido –acompañado por sus colonias asociadas, Australia y Canadá–, al que, a partir de 1942, se sumaría EE.UU. por el ataque japonés a Pearl Harbor en noviembre de 1941. Tenemos que recordar que de 1939 a 1942 Stalin se había aliado con la Alemania nazi en un siniestro pacto entre los 2 extremismos, de izquierda y derecha. Solo el error nazi de invadir Rusia permitió revertir la hegemonía militar alemana en Europa continental.
“Con una Justicia seria, independiente y rápida, todo será posible; sin ella, nada lo será”

