Opinión
Avances judiciales en la causa por las maniobras con el dólar oficial y el procesamiento de Viviana Fein reabren dos de los expedientes más sensibles de los últimos años en la Argentina.
Una relación demasiado próxima entre el periodista y la fuente convierte al periodista en un transmisor de propaganda en lugar de entrevistador. Pero Fantino fue sincero al decir que no era un reportaje, sino una conversación la que mantenía el jueves con Manuel Adorni. También Trebucq, al pedirle disculpas al Presidente y encogerse de hombros cuando Milei lo regañaba en vivo. Majul, en cambio, como Patricia Bullrich, sabe salir a tiempo, aunque probablemente la repetición de la táctica la vuelva ineficaz al hacerla obvia.
Milei se mira en el espejo de Adorni y Bullrich apunta al entorno Karina – Por Pablo Ibáñez
Pablo Ibáñez
- Esto hay que cortarlo, Javier. No puede seguir así.
Patricia Bullrich ocupa espacios y avanza, mientras Adorni no sale del lodazal - Por José Ángel Di Mauro
José Ángel Di Mauro
Con gestos casi diarios, Patricia Bullrich construye. No sabe bien todavía para qué exactamente lo está haciendo, pero lo hace persistentemente. Sabe que lo suyo incomoda a los ahora propios, pero no le importa. Más bien, es ese su íntimo objetivo. O mejor dicho, que eso suceda no le incomoda y hasta piensa que le conviene.
Cuando un liderazgo se basa en la confrontación, la exigencia de lealtad absoluta y el aislamiento del poder, hay peligro de una deriva autoritaria.
Esta semana los bienes y gastos no declarados por Manuel Adorni, rozaron el millón de dólares. Y aun así se niega en demostrar de modo inmediato cómo los obtuvo, tal cual se lo pidió explícita y públicamente Patricia Bullrich, sin dudas el personaje político central de estos días, no solo porque "toreó" al jefe de gabinete, sino porque se le "insurreccionó" al propio presidente Javier Milei en un tema que él considera vital.
El umbral del post-mileísmo: cuando la economía aprieta, la política se adelanta - Por Ricardo Raúl Benedetti
Ricardo Raúl BenedettiEn millones de hogares argentinos la escena se repite con una precisión incómoda: el sueldo entra el primero de cada mes… y antes del veinte ya desapareció. No porque alguien gaste de más. Porque no alcanza. La luz sube. El gas sube. Las expensas suben. Los ingresos, no. Y no, no es una “sensación”.
Aclarémoslo desde el comienzo. La pregunta apunta únicamente a dilucidar si los juicios a los miembros de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad impulsados durante el kirchnerismo se iniciaron y desarrollaron de acuerdo con la ley aplicable. No nos estamos refiriendo acá a una cuestión de justicia. Contra lo que suele repetirse en el lenguaje coloquial, los jueces no están para hacer justicia, sino para aplicar la ley, sobre todo en temas penales. Si el objetivo fuera hacer justicia, la acción de los justicieros nada tendría de reprochable.
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“En un país donde la pobreza y el analfabetismo eran endémicos, las prisas por cambiar en un par de años lo que habría tardado el tiempo de una generación, resultaban mortales”.
Arturo Pérez-Reverte
El gobierno no ha conseguido clausurar el tema en el que se desangra desde hace dos meses: las sospechas sobre inconductas de su jefe de gabinete. El culebrón, abierto a raíz de la decisión del funcionario de sumar a su esposa al vuelo oficial que llevó al presidente Milei a Nueva York a mediados de marzo, se extendió en sucesivos capítulos más o menos escandalosos y hoy da trabajo a la Justicia, que investiga la situación patrimonial de Adorni a partir de su encumbramiento político, a la luz de gastos que superarían los 800.000 dólares.
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El Presidente se irritó con dos periodistas cercanos por las preguntas sobre el destino del jefe de Gabinete. El desprecio como combustible. Y la larga agonía de Adorni.
El presidente y sus acólitos tienen una inquina contra la libertad de prensa propia de los que descreen de las instituciones republicanas liberales. Porque el liberalismo es ante todo limitación del poder político, sea ejercido por un monarca, un grupo aristocrático o una mayoría circunstancial. Es decir, se trata de limitar el poder sin diferencias sobre la fuente de la soberanía.
Las denuncias cruzadas, las inconsistencias patrimoniales y el silencio oficial reabren una vieja sospecha: cuando el poder se cierra, la confianza empieza a romperse. “Adorni es el cajero de Karina y Javier Milei, le guste a quien le guste.
De pronto, como sea, en las tiendas opositoras se han sacudido la modorra y sus principales figuras —desde Axel Kicillof, Sergio Uñac, Mauricio Macri y Victoria Villarruel, hasta Miguel Pichetto, Emilio Manzo, Nicolás Massot y algunos de los más encumbrados representantes del peronismo federal— no solo comienzan a desperezarse sino que demuestran un singular apuro a la hora de cantar el presente y lanzarse al ruedo preelectoral. Sin embargo, faltan todavía trece meses para que se substancien las PASO —si acaso se llevan a cabo— y quince para la primera vuelta de los comicios presidenciales. ¿Pecan, entonces, por apurados?


