Opinión

El más claro ejemplo de hasta dónde nos hemos degradado es la naturalización que hicimos de que PAMI, ANSES, Inta, Aerolíneas y tantos otros organismos y empresas del estado son cajas.

No extraña que Alberto Fernández hable de diablos. Los pactos en el poder a veces se parecen mucho a los pactos con satanás. Él sabrá con quien pactó

1.- Tapados con diarios
En 2015, cuando era El Galán Maduro, Mauricio Macri ya admiraba a Carlos Menem, El Emir.

Lo siento por ellos, pero Macri no es Videla como Cristina no es Isabel. Tampoco hay posibilidades de un retorno militar. La conciencia democrática abierta en 1983 y el fin de la Guerra Fría alejan cualquier posibilidad.

Como accionista mayoritario de la coalición, el kirchnerismo no abandonará los cargos; se podría inferir que desde esas posiciones de poder y recursos millonarios jugará al desgaste del jefe del Estado

Simenon escribía en 11 días una novela policial y en treinta, una novela a secas. Aseguran sus biógrafos que durante 1966 publicó sus consagratorias obras completas en una editorial suiza (alrededor de 180 libros), inauguró una estatua del comisario Maigret en Delfzijl y compuso “El gato”, acaso su historia más cruel, basada oblicuamente en los años finales de su madre con su segundo marido y también en la psiquiátrica ruptura con su esposa Denyse. Considerado hoy el “Balzac del siglo XX”, este prolífico autor belga describe allí una sórdida guerra conyugal.

Lo que empieza mal es difícil que termine bien. El 18 de mayo 2019 Cristina dijo “Le he pedido a Alberto Fernández que encabece la fórmula que integraremos juntos; él como candidato a presidente, y yo, como candidata a vicepresidente".  Raro, desconcertante. Políticamente astuto.

“Si la guardia roja de la corrección política aún no te ha tratado de  
fascista, tienes que empezar a dudar de tu libertad de pensamiento”.
 
- Roger Scruton

Una agrupación política, una alianza, un líder carismático, con su elección interna o a puro dedo índice, puede hacer de alguien el Presidente de la Nación. Puede ponerlo, pero ya no puede sacarlo hasta que finalice su mandato.

 

El hijo de la vicepresidenta fastidia y ofende a los porteños con la dictadura; más le valdría propiciar una autocrítica del peronismo sobre los derechos humanos

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