Opinión

Para Carl von Clausewitz, uno de los principales teóricos de la ciencia militar, toda guerra era una empresa política de alto vuelo, en la que todos los recursos de una nación debían ser puestos a disposición de ella. La guerra constituía para este militar prusiano una continuación de las relaciones políticas por otros medios.

A la Argentina de los Fernández, más allá de “la pandemia y de la guerra” (Alberto dixit), no le faltaba nada. Es más, le sobra pobreza, inflación, inestabilidad institucional, furiosas internas, intentos de controlar la libertad de expresión y como si esto fuera poco, aparece Wallmapu.

“En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”.
- George Orwell

Varios de los problemas que acucian a las sociedades se crean por su actitud hipócrita de no pensar en los costos de todo tipo que pagarán si se les concede lo que reclaman con urgencia y vehemencia, o violencia. 

Malvinas son parte de nuestro pasado, pero sobre todas las cosas son una brújula poderosa que nos marca el rumbo de nuestro futuro

Hubo unanimidad en los análisis respecto de cuanto aconteció -al menos en el ámbito de la capital federal- el pasado 24 de marzo. Según todos, en el “día de la Memoria” -que así lo han denominado- el camporismo hizo gala de su poder de movilización y realizó -claramente, a expensas de los seguidores de Alberto Fernández- una notable muestra de su poderío. La explicación es cuando menos curiosa, por no decir antojadiza o hasta disparatada.

“Todo tiempo pasado fue mejor”. La frase, trillada y nostálgica, aplica con precisión científica cuando se analizan los candidatos con potencial presidencial que podría presentar el peronismo en este momento.  

Obviamente que los desalmados son los que señalan el problema y los buenos son los políticos que, reparten miles de millones de pesos de los que pagamos impuestos para mantener cautivo el voto su los planeros.

Tantas semanas hablando sobre qué pasaba en el oficialismo, se le dedicó mucho menos tiempo a analizar qué estaba pasando en Juntos por el Cambio (JxC). Pero más allá de las partidas de bridge de Macri, también hay mucha tela para cortar (o cartas para barajar).

La historia política de Gustavo Béliz tiene ribetes novelescos. De joven, fue periodista profesional; luego, ya inmerso en el menemismo, ejerció como ministro del Interior y paladín de la lucha contra la corrupción, al punto que, dentro de su propio gobierno, sufrió el bullying de sus colegas que lo apodaban “zapatitos blancos”. Al renunciar, el experiodista les devolvería la gentileza con una sola frase: “Estoy sentado sobre un nido de víboras”.

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