Opinión
Si se dice que la Corte Suprema y su presidente Horacio Rosatti pasaron a ser los enemigos públicos de cabecera de Cristina Kirchner, detestación empedernida, metódica, pertinaz que ya conocen -entre otros- el Grupo Clarín, el campo y Macri, alguien puede pensar que irrumpieron nuevos actores en escena. Que de manera inesperada brotaron unos jueces apátridas, que vaya uno a saber de dónde salieron.
Para el Frente de Todos, el campo constituye un actor difícil de satisfacer, del cual trata de obtener la mayor cantidad de recursos posibles, lo que afecta el equilibrio de una coalición llena de conflictos y divisiones.
Durante el mes de marzo de 2019 el dólar subió $4,80. Digo “el dólar” porque es el único que había, como sucede en los países en donde la gente vive su vida sin hacer eje en la omnipresencia de la ausencia del dinero.
Estupor y desasosiego entre los postergados que aspiran a mojar la medialuna del poder.
En sectores de la sociedad se viven aires de lo que fue la crisis de autoridad asociada a la catástrofe de 2002.
Cristina Kirchner cree que oponerse al rumbo tomado por el gobierno que ella misma armó la ayudará a recuperar partes del poder político que se le ha escurrido entre los dedos.
La política que rompió el país en mil pedazos - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
Los tres poderes del Estado se encuentran atados de pies y manos, y con funcionamiento mínimo: el Ejecutivo, por sus graves contradicciones internas; el Legislativo, por la muerte de la conversación política, y el Judicial, por acoso y derribo de quienes buscan amnistía e impunidad
Inesperadamente la Argentina en 1994 se enteró del Pacto de Olivos entre el Presidente Carlos Menem y el ex Presidente Raúl Alfonsín. Pacto que permitiría reformar la Constitución Nacional. Menem pretendía la reelección (que no permitía la CN sin un periodo intermedio) y Alfonsín quería un sistema parlamentario parecido al de la república francesa.
“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo”
- Albert Camus
En América Latina la historia revolucionaria del siglo XX, cuyos epicentros estuvieron al principio en México y más tarde en Cuba, ha quedado atrás. Esta alteración no supone que se hayan apagado las rebeliones sociales y los cuestionamientos a la gobernabilidad de nuestras democracias.
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Que el poder no lo otorga automáticamente la tenencia del bastón de Rivadavia, es una verdad que el primero que la padeció fue el propio Rivadavia. Juan Manuel de Rosas, en cambio, supo ejercer el poder real y efectivo sin necesidad de un "cuadernito", como calificaba con su afilada sonrisa a una posible Constitución.
Aunque disguste sobremanera a los biempensantes, cuando Cristina Kirchner distinguió el rango del mando no faltó a la verdad. Más allá de si era conveniente que cargase de esa manera en contra del presidente de la Nación -dejándolo, una vez más, en ridículo- lo cierto es que recibir en una ceremonia formal el bastón y la banda propios de los jefes de estado no implica -al menos, no necesariamente- que el agraciado con semejantes adornos detente el poder real.
Potenciales consecuencias de la “fractura” en el Frente de Todos - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
Una ruptura en el oficialismo estimularía las pulsiones para escindir Juntos por el Cambio, en particular entre un grupo de radicales que podría mostrarse tentado a pactar con el peronismo más “moderado”
Dividir para reinar, aunque el costo sea destruir el reino - Por Daniel Santa Cruz
Daniel Santa Cruz
Divide et impera, una frase de dudoso origen que algunos atribuyen al dictador y emperador romano Julio César, puede ser una máxima que resume la estrategia con la que Cristina Kirchner recurrentemente apuesta a salir de cada encerrona política o judicial que la condiciona o preocupa.

