Opinión


Producto de la aparición de Podemos, como fuerza disruptiva en España, la política ibérica incorporó a su lenguaje durante más de un lustro términos que, sin bien eran conocidos, no formaban parte del léxico político de sus dirigentes. Las palabras “casta”, “empoderamiento”, “emancipación” comenzaron a formar parte importante y punzante en los debates de campaña cualquiera fuese el tema para tratar, no solo por los dirigentes sino también por gran parte de la sociedad. Con el tiempo, esa moda inquisidora de abordar los debates con palabras que en sí encierran una acusación fue quedando de lado, incluso por aquellos que las introdujeron en la sociedad.

 

 

Por supuesto que Beatriz Sarlo no es ninguna vendepatria, por más que haya tenido a bien desenterrar ese término arcaico - que no sirve más que para provocar innecesariamente.

 

 

En épocas de crisis suelen surgir algunas personas que, amparadas en discursos alambicados, irrumpen en el escenario social alardeando de poseer una supuesta “ficha limpia”, que las convertiría automáticamente en una suerte de candidatos políticos “iluminados”.

 

 

Como Castro y Perón, Chávez y Morales, Castillo es hijo legítimo de la cristiandad hispana; en su nombre se combaten el racionalismo ilustrado y la secularización

 

 

Primero, hay que ganar. Segundo, con ganar no alcanza. Tercero, hay que volver a ganar, casi sin pausa, en las elecciones de medio término, como en este 2021. Y cuarto, hay que ganar dos veces y que sean seguidas: la alternancia en las elecciones presidenciales es un riesgo que solo se puede llegar a correr después de dos períodos en el gobierno.

 

 

En el recuerdo colectivo de los argentinos, se asocia inmediatamente al primer peronismo con un tiempo de prosperidad ilimitada y una revolución social forjada a través del reconocimiento de derechos a la clase trabajadora.

 

 

La llegada de Macri al poder y su salida el último día de su mandato constitucional, generó una nueva realidad política: la oposición al peronismo puede llegar al poder y mantenerse en él.

 

 

El país incumple los contratos que firma, no paga sus deudas, engaña a sus inversores

 

 

Perón era un conductor que sabía seducir a todo el que se le acercaba. Cristina es una ideóloga que sólo seduce a quiénes se le parecen. Pero ella es la expresión del peronismo siglo XXI.

 

 

Les decimos PASO, pero quiere decir Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. O sea, elecciones internas. No viene al caso ahora discutir si son o no justas u oportunas. Están, y por lo tanto hay que jugar de acuerdo con las reglas que allí se establecieron, reglas decididas en el Congreso, es decir, no son el resultado del capricho de algún político, aunque algunos caprichitos anduvieron dando vuelta.

 

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