Opinión

 

Se equivocaría de medio a medio quien creyese que los incondicionales del kirchnerismo habrán de decidir el resultado de las próximas elecciones. No menor sería el error de aquel que considerase que los enragés de Juntos por el Cambio serán la carta decisiva que tendrá esa agrupación para ganar en el próximo mes de noviembre.

 

 

Y finalmente Mauricio Macri aprendió que la política no es siempre pérdida de tiempo y pérdida de plata, como siempre pensó, echándole la culpa de todos los males argentinos (como se suele hacer desde los medios, desde los countries y en los bares donde se juntan los padres de clase media alta a charlar después de llevar a los chicos a la escuela).

 

 

El oficialismo volvió a negarse ayer a habilitar mediante una ley la firma de un acuerdo con Pfizer e insistió con la ratificación del decreto de necesidad y urgencia emitido por el Gobierno que permitiría firmar con el laboratorio la compra de vacunas para inocular a niños y adolescentes con comorbilidades.

 

 

2021 no es una elección de medio término, sino la prueba de clasificación para 2023. Esto significa que ya empezó la futura elección presidencial. Alguien podría decir: “pero eso sucede siempre”. No siempre es así. Cuando el liderazgo está consolidado (las previas de 1995, 2007 y 2011) el foco político es otro: se trata para muchos de posicionarse a futuro, pero el juego es mucho más acotado. Pero cuando reina la incertidumbre (las previas de 2001, 2015 y 2019) toda la estructura cruje.

 

 

El kirchnerismo comienza a inundar nuevamente los medios audiovisuales con informaciones inexactas, que son lanzadas a la opinión pública como un torrente, aprovechando las dificultades que existen para reparar en su falsedad en estos tiempos de “encierro virósico”.

 

 

Las restricciones a los vuelos internacionales constituyen un nuevo gesto de abuso de poder y de arbitrariedad que se monta sobre el rechazo que el kirchnerismo siente por la clase media

 

 

Matices y detalles históricos detrás del discurso de Alberto Fernández ante Xi Jinping

 

 

¿Qué pasó con las promesas redentoras? Hoy el país es uno de los más pobres y corruptos de América Latina

 

 

Este fin de semana se produjeron movidas importantes en la principal coalición opositora. Una postulación, dos renunciamientos y varias glosas públicas a esas decisiones.

 

 

En su mundo de paradojas crecientes el cristinismo halló una nueva grieta: entre ellos que defienden al pueblo y la clase media gorila y cipaya que defiende la “faizer” imperialista.

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