Opinión

 

“Bajen la tensión y la obsesión que tienen con Pfizer”, dijo ayer la ministra de salud, Carla Vizzotti enojada por los dichos de Santiago Cornejo, director del consorcio Covax, quien contó que la Argentina “dijo que no” a la llegada de vacunas del laboratorio Pfizer como parte de los envíos internacionales organizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para enfrentar al coronavirus y que después matizó, pero no desmintió, con un correo electrónico dirigido a la funcionaria.

 

 

El jefe de gabinete Santiago Cafiero, sin que se le mueva un pelo, acaba de decir textualmente “Independientemente de los números, los salarios le van a ganar a la inflación”.

 

Las expresiones de indignación popular frente al abismo al que nos asomamos por la falta de rumbo del gobierno requerirán más esfuerzo aún de nuestra parte, vista la obstinación del kirchnerismo que intenta mantener un statu quo “a su medida”, en medio de una tormenta social en ciernes.

 

Crecer de forma sostenida es lo único que permitirá que la población argentina que se encuentra en la pobreza, casi la mitad, pueda salir de ella. Para eso el país necesita una macroeconomía sana e instituciones sólidas.

 

Los últimos pronunciamientos en política exterior de la administración de Alberto Fernández llevan a pensar qué hay detrás de esta ola de amistosa y extrovertida identificación con tiranos y dictaduras

 

Muchos opositores al Gobierno están más interesados en el rol que debería desempeñar Macri en la interna que en formular propuestas para el país.

 


Alguna vez comentamos aquí cómo asombra ver las cosas que le asombran a algunos argentinos.

 

La Argentina atraviesa el peor momento de la peor tragedia sanitaria conocida. Sin las vacunas necesarias, sin testeos masivos no realizados por terquedad inexplicable, con carencia de autoridad para imponer restricciones luego del abuso de ellas en el año pasado, con nadie inspirador y respetado para comunicar lo que ocurre”

 


“Con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede. Sin Cristina no vamos a ningún lado”, dijo.

 


Para el presidente de Rusia, los que deciden adquirir la Sputnik reciben la condición implícita de que no cierren acuerdos con las vacunas desarrolladas por Estados Unidos.

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