Opinión

 

La presidente entre las sombras del actual gobierno kirchnerista –Cristina Fernández-, está convencida que sus teorías políticas son una “ciencia probada” sobre la evolución de las leyes de la naturaleza y la revolución de los explotados, constituyéndose en una guía para la solución de todos los problemas económicos, sociales, políticos e intelectuales de nuestro país…y del mundo entero.

 

Los desatinos del presidente exponen una necesidad, por momentos desesperada, de legitimar internacionalmente las actitudes internas anti-mercado que despliega su gobierno.

 

Amo ser periodista y cada Día del Periodista reflexiono sobre esta profesión que es mi vida. Siempre -y esto no falla- la termina conectando con algo de la realidad.

 

Caso Chocobar: ¿qué significa “prudencia” cuando hay que decidir en un minuto y medio lo que corresponde hacer con un asesino que huye cuchillo en mano mientras la víctima se desangra?

 

En un estupendo libro de artículos que desdichadamente permanece inédito en la Argentina –Cuando los tontos mandan–, Javier Marías fustiga al filósofo Slavoj Žižek, “al que no he leído y oído más que trivialidades vehementes salidas de la máquina del tiempo –anota–. Todas me recuerdan a mi más estúpida y pomposa juventud”.

 

 

Alguna vez Perón le dijo a sus más fervientes seguidores que “la política era la política exterior, que lo demás era administración”. Hoy, la administración que se dice peronista, es mala en todos los rubros y la política exterior es pésima. Estamos mal, vamos peor. 

 

 

“La justicia es un plato que hay que servir caliente”,
- Fabiano Massini

 

La campaña de vacunación avanza a paso de tortuga. Por todos lados se oyen acusaciones y coartadas, reclamos y justificaciones, ataques y contraataques. El Gobierno está en el banquillo, pero no puede quejarse: suya es la responsabilidad, suyas las expectativas desatendidas. Es fastidioso recordarlo, pero apenas ha pasado un año de las famosas filminas, poco menos desde que el Presidente anunció triunfal el acuerdo con AstraZeneca: ¡la Argentina iba a liderar la cruzada contra el virus! Pensándolo ahora, en verdad sí hay de qué sonrojarse. El tiempo no perdona. El príncipe debe ser amado y temido, escribió Maquiavelo, nunca caer en el ridículo. ¿Quién volvería a respetar su autoridad?

 

 


Los gobernantes carecen de ideas y equipos para mejorar algo; en eso no hay grieta: todos resultaron un fiasco por igual

 

La extravagancia de las idas y vueltas por el tema de las vacunas Pfizer por parte del Gobierno ponen al descubierto no solo el desatino en materia de salud, sino también la imprudencia, ineptitud, negligencia y absoluta ignorancia con la que conviven en materia económica

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