Opinión

La presidente entre las sombras del actual gobierno kirchnerista –Cristina Fernández-, está convencida que sus teorías políticas son una “ciencia probada” sobre la evolución de las leyes de la naturaleza y la revolución de los explotados, constituyéndose en una guía para la solución de todos los problemas económicos, sociales, políticos e intelectuales de nuestro país…y del mundo entero.

Los desatinos del presidente exponen una necesidad, por momentos desesperada, de legitimar internacionalmente las actitudes internas anti-mercado que despliega su gobierno.

Amo ser periodista y cada Día del Periodista reflexiono sobre esta profesión que es mi vida. Siempre -y esto no falla- la termina conectando con algo de la realidad.
La condena que acentúa la soledad de un policía solitario - Por Rogelio Alaniz
Escrito por Rogelio Alaniz
Caso Chocobar: ¿qué significa “prudencia” cuando hay que decidir en un minuto y medio lo que corresponde hacer con un asesino que huye cuchillo en mano mientras la víctima se desangra?
Lo que esconde la inquietante diplomacia de Cristina - Por Jorge Fernández Díaz
Escrito por Jorge Fernández Díaz
En un estupendo libro de artículos que desdichadamente permanece inédito en la Argentina –Cuando los tontos mandan–, Javier Marías fustiga al filósofo Slavoj Žižek, “al que no he leído y oído más que trivialidades vehementes salidas de la máquina del tiempo –anota–. Todas me recuerdan a mi más estúpida y pomposa juventud”.

Alguna vez Perón le dijo a sus más fervientes seguidores que “la política era la política exterior, que lo demás era administración”. Hoy, la administración que se dice peronista, es mala en todos los rubros y la política exterior es pésima. Estamos mal, vamos peor.

“La justicia es un plato que hay que servir caliente”,
- Fabiano Massini
El Gobierno está en el banquillo, pero no tiene derecho a quejarse - Por Loris Zanatta
Loris Zanatta
La campaña de vacunación avanza a paso de tortuga. Por todos lados se oyen acusaciones y coartadas, reclamos y justificaciones, ataques y contraataques. El Gobierno está en el banquillo, pero no puede quejarse: suya es la responsabilidad, suyas las expectativas desatendidas. Es fastidioso recordarlo, pero apenas ha pasado un año de las famosas filminas, poco menos desde que el Presidente anunció triunfal el acuerdo con AstraZeneca: ¡la Argentina iba a liderar la cruzada contra el virus! Pensándolo ahora, en verdad sí hay de qué sonrojarse. El tiempo no perdona. El príncipe debe ser amado y temido, escribió Maquiavelo, nunca caer en el ridículo. ¿Quién volvería a respetar su autoridad?
Desconfianza y pujas de poder impiden los proyectos de país - Por Sergio Berensztein
Sergio Berensztein
Los gobernantes carecen de ideas y equipos para mejorar algo; en eso no hay grieta: todos resultaron un fiasco por igual

La extravagancia de las idas y vueltas por el tema de las vacunas Pfizer por parte del Gobierno ponen al descubierto no solo el desatino en materia de salud, sino también la imprudencia, ineptitud, negligencia y absoluta ignorancia con la que conviven en materia económica
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Una política nacional, más allá de la conurbanización - Por Jorge Raventos
Escrito por Jorge Raventos
A medida que el año avanza hacia los comicios de medio término -apenas postergados hasta el mes de noviembre- se intensifica la conurbanización del oficialismo. En los 24 partidos que flanquean a la Capital Federal en tres cinturones y agrupan el 65 por ciento de la población de la provincia de Buenos Aires -y el 25 por ciento de la del país- se encuentra el eje del poder electoral del Frente de Todos y de su corriente principal, la que responde a la vicepresidenta Cristina de Kirchner.

Aunque recién ahora se aprobará en el Congreso la postergación del cronograma electoral, en 40 días habrá que inscribir alianzas y en 50 las listas de candidatos para los comicios de este año. ¿Ya? Algún día iba a llegar…

Los conceptos de amistad y de simpatía se compadecen mal con los mercados de deuda y con los organismos de crédito internacionales. Lo que si puede existir es una razón política que, prescindiendo de considerar la insolvencia de un país, privilegie la conveniencia estratégica de hacer la vista gorda y otorgarle a una nación -pobre de solemnidad y con una larga lista de defaults en su haber- ayudas de carácter extraordinario.

“Los medios tienen una agenda paralela, que no es la de la gente, que está de fiesta cuando consigue vacunarse”, se dice desde la Casa Rosada. Y tienen razón. Incluso mejora la opinión hacía el Gobierno en los vacunados, marcan las encuestas.

