Opinión

“Pese a lo que digan las redes sociales y sus amos, que las asimilan a las élites dirigentes, la prensa sigue siendo un contrapoder”.

Giuliano da Empoli

Mucho me temo que la Argentina, nuevamente, se encamine a perder una de las mejores oportunidades del siglo. Ya lo hizo cuando, con la tonelada de soja a US$ 650 y los precios de nuestros productos exportables volaban, la familia Kirchner prefirió robar a espuertas en lugar de aprovechar ese generoso maná para desarrollar el país y constituir un fondo anticrisis, al estilo de Noruega.

Patricia Bullrich y Javier Milei son dos dirigentes muy distintos pero complementarios.

Se trata de una colección de políticos enriquecidos, empresarios prebendarios, influencers favorecidos y jueces adherentes, que respira al calor del poder libertario.

Las declaraciones de Manuel Adorni sobre los ahorros familiares “en negro” abrieron un debate que merece escapar tanto del fanatismo opositor como del reflejo automático de la defensa oficialista.

La credibilidad argentina exige que puedan gobernar Milei, Kicillof, Macri o Bullrich sin alterar prioridades estables de la Nación.

Nada es lineal en la Argentina. Los aspectos luminosos de la política conviven con los más oscuros. Las personas honorables que pueblan las diversas cámaras de representantes a lo largo y ancho del país, como así también los funcionarios públicos nacionales, provinciales y municipales que nada tienen que ocultar, a diario desarrollan su labor junto a los corruptos. 

Carlos PagniUna movilización de rasgos “religiosos” que prendió en la política; Kicillof y Máximo Kirchner retoman el diálogo; los Mahiques, ¿trabajan para Milei o para ellos mismos?; las reuniones de Macri, ¿para refundar Juntos por el Cambio?; el Gobierno y el pliego de la jueza Michelli.

Justo en la antesala del Mundial de 2026, cuando la Argentina vuelve a prepararse para vivir uno de esos fenómenos capaces de paralizar al país entero, quizá sea oportuno hacerse una pregunta incómoda: ¿y si nuestra mayor virtud fuera, al mismo tiempo, uno de nuestros peores defectos? ¿Y si esa pasión que tanto nos gusta exhibir como marca registrada nacional pudiera convertirse, en determinadas circunstancias, en una trampa mortal para nuestros propios intereses?

Continúa de ayer: No será la economía, sino la cultura

“Milei no es liberal, es anarquista”, sostiene Mauricio Macri. El liberalismo en la Argentina no tiene un caudal de 56% de los votos, como obtuvo Milei en el balotaje de 2023.

Patricia Bullrich se reunió con Karina Milei y despejó rumores de su salida

Patricia no salió a disentir fuerte en las últimas semanas por ambición -y sabe Dios si por convicciones- sino porque está oliendo sangre, como su exjefe Macri. Está en su instinto y en su cultura de origen peronista. No le pidan que se controle.

Top