Opinión

Javier CalvoSin prisa, pero sin pausa, Karina Milei volvió a dar muestras de su poderío en el Gobierno: dejó sin nada en el recambio del Ministerio de Justicia al asesor Santiago Caputo. Y va por más. 

- En cuatro meses vamos y hacemos una reunión en el norte –prometió Martín Rappallini, titular de la UIA.
 — No, no vamos a estar…
 — Busquemos otra fecha en la que puedan.
 — No… no vamos a estar porque ya no vamos a ser socios de la UIA porque vamos a estar todos en quiebra. 

A Milei hoy le basta con ver como todos sus enemigos u opositores van cayendo o rindiéndose sin que deba hacer mucho más que seguir gritando, boxeando contra nada y contra nadie Los "kukas" se están desvaneciendo como dice el ministro Caputo. Y el resto de sus adversarios también.

Lo sucedido en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso nos habilita a pensar que nos vamos acostumbrando a lo peor sobre la base del principio viscoso de que acostumbrarse a lo peor parecería ser la solución que mejor se ajusta a nuestro temple político. Un presidente desquiciado, insultando, injuriando y agraviando como un barra brava.

Hace un año, el 7 de marzo de 2025, la ciudad y sus alrededores sufrieron una terrible tragedia.

“En todas las guerras, la primera víctima es siempre la verdad”.

 Esquilo

Decir que todos estamos consternados por la guerra de Israel y EEUU contra Irán es tan superfluo como preguntar si, en la medida en que ya hay quince países comprometidos en ella, no estamos ante una nueva conflagración mundial de totalmente incierto pronóstico.

Con los Milei, si tus referencias y antecedentes laborales no son lo peor de la política y narcotraficantes, no llegás a Ministro de Justicia. Por el contrario, tus referencias, vínculos, padrinos y las motivaciones oficiales de tu nombramiento, ya dicen cómo vas a llevar el ministerio y cuáles serán tus prioridades, objetivos y propósitos.

En este siglo se hizo costumbre, con la llegada del populismo K convertir el acto solemne de inauguración de sesiones legislativas en una tribuna partidista con claques ruidosas.

El más importante ayatollah de Irán ha muerto, pero no ha muerto el peligro que significaría la continuidad del régimen religioso en Irán.

La llegada del flamante ministro cruza actores de la política, el fútbol y el espionaje, en un complejo entramado; la laxitud de los dogmas de Milei a la hora de los recambios.

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