Opinión

Se suponía que la creación del jefe de Gabinete serviría para atenuar el hiperpresidencialismo. Su función consistiría en aliviar al presidente. Aliviar era el verbo que se usaba durante los debates de la reforma constitucional de 1994, pero hoy, con el caso Adorni al rojo vivo, el recuerdo mueve a risa.

El 3,4% de la inflación en marzo debilita la credibilidad del Presidente, que comienza a erosionarse en la materia para la cual él se siente más dotado; la afiebrada idea de utilizar a Adorni como pararrayos. Julio María Sanguinetti suele bromear, y no tanto, con un consejo. Es este: “En política, si pronosticás qué, no digas cuándo; y si pronosticás cuándo, no digas qué”.

El presidente está enojado con su ministro. Federico Sturzenegger le dice que la inflación es culpa de Caputo y Bausili.

Por vez primera desde que Javier Milei dio cuenta del candidato peronista en las elecciones substanciadas en noviembre de 2023, dos encuestas —de esas a las que les cabría el calificativo de serias, si es que las hay— muestran un dato preocupante para la administración libertaria: quienes consideran que la situación por la cual atraviesa la sociedad en su conjunto se debe más al actual gobierno que a su antecesor kirchnerista, son mayoría.

Yo tenía 31 años cuando tuvo su lugar y su tiempo la guerra de las Malvinas. Un compañero del secundario, teniente primero entonces, afortunadamente regresó finalizada la contienda. Había arrojado un misil de hombro contra un caza de la RAF. Dio en el blanco, el piloto consiguió eyectarse y cayó al mar.

Jorge FontevecchiaEl inefable Presidente que supimos elegir dijo: “El 95% de los periodistas son delincuentes. El 95% está envenenado y envenena a la gente y tiene prebendas”. Sería lógico deducir que el 5% que no serían delincuentes coincidiría con el puñado de periodistas a quienes Milei les concedió reportajes siendo Presidente.

Podés salvar a una sola persona de una muerte segura: tu madre, que trabaja como empleada doméstica, o un científico a punto de descubrir la cura del cáncer. Elegí.

Desde el triunfo electoral de octubre el destino le brindó todo a Milei para que construya su gobierno ideal. De lejos su mejor momento. Solo se trataba de cuidarlo, de cultivarlo, de no agregarle ruidos innecesarios. Apenas se requería una dosis mínima de pericia política. Sin embargo, con casos como el de Adorni (y con su defensa inexplicable), el presidente volvió a gestar el peor clima en su mejor momento.

El lunes 12 de agosto de 2015 quedó marcado en la memoria como “el día de la mayor pérdida de valor de la historia argentina”. Las acciones de las empresas nacionales se hundieron más del 60% en Wall Street, en el Merval cayeron un 33% en términos reales y el peso se devaluó un 23% contra el dólar. Aquel recuerdo volvió a activarse tras la derrota de LLA en las elecciones bonaerenses de septiembre pasado, solo contenido por el anuncio del Tesoro norteamericano de un préstamo de 20 mil millones de dólares y “lo que fuera necesario” (whatever it takes).

Es del todo infrecuente que una batalla determine la suerte de una guerra”.

Karl von Clausewitz

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