Opinión
Es una buena noticia para los argentinos que la inflación haya bajado un punto, algo menos que un punto. Buena noticia, porque desde hacía algo así como cinco meses que este termómetro venía subiendo. Gente de mala fe, sugería que el índice inflacionario de Milei supera al que dejó Cristina en 2015.
El proyecto impulsado por Carolina Losada reabre un debate sensible: cómo evitar que la sospecha sobre las víctimas termine debilitando el acceso a la Justicia.
Este señor Adorni presumía de no ser de las dirigencias tradicionales, que no era Casta. Efectivamente, nunca tuvo actuación dirigencial y eso preocupa, porque muestra que la podredumbre está arraigada en amplios sectores sociales.
El establishment inició un movimiento para buscarle un relevo a Milei, en caso que la economía no reactive y se hunda su reelección. Quieren evitar que gane Kicillof.
Camino por calle San Martín en dirección a Boulevard Pellegrini. Un cielo azul, despejado y bondadoso que los santafesinos disfrutamos en otoño. No es poca cosa: el cielo está con nosotros. Una pareja camina con una nena de nueve o diez años. Van a la marcha en defensa de la universidad. La nena con una remera que dice UNL.
No existen hoy evidencias de que el peronismo esté interesado en tumbar a Milei. Es una novedad histórica de la que poco se habla. Habituado a cobijar sectores proclives a desalojar antes de hora a los presidentes no peronistas -de allí viene, por ejemplo, el llamado “club del helicóptero”-, el peronismo se exhibe ahora aletargado, acaso inerte, algo reseco.
Por momentos el caso Adorni aburre pero —instalado en todos los medios de difusión y en las redes sociales— no ha hecho más que escalar en punto a su calado político a partir del día que el jefe de gabinete tomo la decisión de subirla a su mujer al avión presidencial para que fuese parte de la delegación argentina que acompañaría a Javier Milei a los Estados Unidos.
Avances judiciales en la causa por las maniobras con el dólar oficial y el procesamiento de Viviana Fein reabren dos de los expedientes más sensibles de los últimos años en la Argentina.
Una relación demasiado próxima entre el periodista y la fuente convierte al periodista en un transmisor de propaganda en lugar de entrevistador. Pero Fantino fue sincero al decir que no era un reportaje, sino una conversación la que mantenía el jueves con Manuel Adorni. También Trebucq, al pedirle disculpas al Presidente y encogerse de hombros cuando Milei lo regañaba en vivo. Majul, en cambio, como Patricia Bullrich, sabe salir a tiempo, aunque probablemente la repetición de la táctica la vuelva ineficaz al hacerla obvia.
Milei se mira en el espejo de Adorni y Bullrich apunta al entorno Karina – Por Pablo Ibáñez
Pablo Ibáñez
- Esto hay que cortarlo, Javier. No puede seguir así.
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Patricia Bullrich ocupa espacios y avanza, mientras Adorni no sale del lodazal - Por José Ángel Di Mauro
José Ángel Di Mauro
Con gestos casi diarios, Patricia Bullrich construye. No sabe bien todavía para qué exactamente lo está haciendo, pero lo hace persistentemente. Sabe que lo suyo incomoda a los ahora propios, pero no le importa. Más bien, es ese su íntimo objetivo. O mejor dicho, que eso suceda no le incomoda y hasta piensa que le conviene.
Cuando un liderazgo se basa en la confrontación, la exigencia de lealtad absoluta y el aislamiento del poder, hay peligro de una deriva autoritaria.
Esta semana los bienes y gastos no declarados por Manuel Adorni, rozaron el millón de dólares. Y aun así se niega en demostrar de modo inmediato cómo los obtuvo, tal cual se lo pidió explícita y públicamente Patricia Bullrich, sin dudas el personaje político central de estos días, no solo porque "toreó" al jefe de gabinete, sino porque se le "insurreccionó" al propio presidente Javier Milei en un tema que él considera vital.
El umbral del post-mileísmo: cuando la economía aprieta, la política se adelanta - Por Ricardo Raúl Benedetti
Ricardo Raúl BenedettiEn millones de hogares argentinos la escena se repite con una precisión incómoda: el sueldo entra el primero de cada mes… y antes del veinte ya desapareció. No porque alguien gaste de más. Porque no alcanza. La luz sube. El gas sube. Las expensas suben. Los ingresos, no. Y no, no es una “sensación”.


