Opinión

Como dice Fernando Savater, hay nacionalismos que reclaman “reparaciones” (¿) y se declaran perjudicados por la historia, exigiendo la misma ayuda que esperan las víctimas de una inundación.

El mensaje presidencial de la Asamblea Legislativa estuvo dominado por un clima épico de consignas, aplausos y enemigos. La emoción, sea entusiasmo o indignación, genera cohesión inmediata y suspende la pregunta por la viabilidad técnica de las soluciones.

El discurso del presidente Javier Milei ante la Asamblea Legislativa fue, en sus partes centrales, un buen discurso. Sin show de insultos para congraciarse con “la popular” y sin falso relato para echarle la culpa a los demás de sus propios errores, el resto del discurso es para leerlo y analizarlo detenidamente porque habla de lo que es y de lo que quiere ser este gobierno a mitad de su gestión, con bastante razonabilidad.

La eliminación de amenazas existenciales rara vez ocurre en escenarios ideales. La historia demuestra que, cuando las democracias dudan demasiado frente a regímenes que hacen de la violencia un instrumento político permanente, el costo termina pagándose en vidas inocentes.

Hasta la madrugada del sábado, la mejor opción era que Irán hubiera aceptado el pleno control de AIEA -la Agencia de Energía Atómica, dependiente de las Naciones Unidas y liderada por el diplomático argentino Rafael Grossi- y de tal forma garantizar el uso pacífico del programa atómico iraní.

Sorprende la contundente aprobación que tuvo en tres instancias la reforma laboral. Aunque no debería sorprendernos tanto. La Libertad Avanza ganó las dos últimas elecciones proponiéndola, por lo que, además de esperable, cuenta con legitimidad electoral al mismo tiempo que legislativa.

“Vivimos tiempos plebeyos”.

 Oswald Spengler

Javier Milei consiguió ordenar la macroeconomía sobre el superávit fiscal, algo que la Argentina no tenía desde la época de Néstor Kirchner, hace más de 20 años.

La interna entre los Menem y Santiago Caputo en horas de definiciones. El procurador porteño Juan Bautista Mahiques pide el control total del Ministerio de Justicia y a Viola como segundo en lugar del caputista Amerio. Montenegro sería una salida negociada.

Sergio Crivelli

Una centrífuga es un instrumento de laboratorio que gira a alta velocidad, lo que permite separar los integrantes de una mezcla. En el caso de los líquidos, se separan de acuerdo con su densidad. Los más densos abajo; los más livianos, arriba.

El espectáculo de ese “Consejo de la paz trucho” con la participación de cuanto autócrata y aspirante a lograrlo circula por el mundo, debería darles animo a alguno de los partícipes del círculo de allegados al presidente Milei para que deje de hacer esos viajes en los que es tratado como un cortesano por parte de alguien que cree actuar como emperador.

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