
La autodestrucción es provocativa. Transgresora. Es, de cierta manera, erótica.
Se especula con que el sucesor de Milei podría ser un pastor evangelista o alguna figura ajena a la política tradicional. El sistema político requiere una renovación constante de rostros para reciclarse, pero, en el fondo, el verdadero problema es la creciente insatisfacción democrática.
Los problemas que tenemos con el manejo de nuestra deuda pública son la secuela de haber destruido el sistema alentando la fuga de los ahorristas de la moneda y de los bancos. Hay que generar dólares genuinos como manera de evitar problemas en el sector externo y para eso se necesita promover las exportaciones.