Política

La Vicepresidenta impulsa una ofensiva política porque cree que así podrá evitar una condena por corrupción. Por eso, involucra al peronismo. En Tribunales, advierten que nada los detendrá 

Un peligroso triángulo, no amoroso precisamente, está instalado hoy en el corazón del Gobierno. Dos de sus vértices (Alberto Fernández y Cristina Kirchner) se han olvidado de gobernar y se dedican a mostrar sus inverosímiles tics de confusiones y de razonamientos disparatados a través de la televisión y las redes sociales, mientras que el tercero (Sergio Massa), casi en puntas de pie, avanza con un ajuste clásico (recorte de partidas para Educación, Salud y Vivienda, suba de tasas, relevamiento de nóminas de personal en el Estado, etc. y todo sin devaluación), un plan que se presenta como más que doloroso a esta altura del deterioro. 

Cinco mil militantes, algunos de ellos aportados por intendentes bajo presión, son los que marcharon este sábado. El rol de Máximo Kirchner para acordar con la Ciudad.

Algunos podrán decir que el kirchnerismo solo aturde con violentas batucadas en todo el país desde que acusaron a su lideresa de comandar una asociación ilícita para robar dinero del Estado. Otros podrán argumentar que Cristina Kirchner está desquiciada porque sabe que el histórico alegato del fiscal Diego Luciani fue solo el comienzo de un proceso mucho más grave.

Arrea al peronismo en su embate contra fiscales y jueces. Su acción estimula las amenazas. Agita el clima político. Pero complica la estrategia de su defensa. Alberto tampoco ayuda con sus graves errores. 

Desde que lo ungieron, Sergio Massa se planteó la visita a los Estados Unidos como un hito determinante en su gestión. Para él, nacimiento u ocaso. Para sus interlocutores, una invitación al baile con tragos gratis. Desde entonces, “recargado” como en las series, se ocupa todos los días –entre Tigre, el Ministerio y sus oficinas porteñas– de ese itinerario que empieza la semana del próximo 6 de setiembre. 

La vicepresidenta argumenta que el mismo FMI que tumbó a Cambiemos va a tumbar a este gobierno. 

La facción gobernante decidió levantarse contra un poder constitucional, como hiciera Aldo Rico tres décadas atrás. Pero disfraza sus actos como una defensa de la democracia, ensuciando otra vez la memoria del primer presidente constitucional. 

Cristina Kirchner recuperó la centralidad para hacer de sus problemas los de todos; lo más inquietante puertas adentro del peronismo es que la mitad de sus votantes consideran que la vicepresidenta es culpable 

A pesar de que el ejemplo sea detestable, ella viene a constituirse como la esposa de Escobar Gaviria, una rara inocente. Una salida que puede afectar la memoria de Néstor

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