Política

Incluido Alberto Fernández, no son pocos en el gobierno nacional los que creen que, con el actual nivel de contagios de Covid-19 que rondan los diez mil por día, estarían dadas las circunstancias sanitarias para volver a una cuarentena estricta.

Fernández recurrió otra vez al traje con el que más cómodo se siente y que lo llevó al sitial más alto de la política nacional, el del hombre capaz de articular un discurso para cada auditorio

Hay quienes dicen en el Gobierno, sin que les falte razón, que ese variopinto conglomerado de ideologías que conviven en el Frente de Todos a veces se convierte más en parte del problema que de la solución.

Las idas y vueltas del gobierno, más la puja entre piqueteros, intendentes y “camporistas” en el corazón del territorio de CFK pusieron en evidencia problemas de rumbo, autoridad y liderazgo

Máximo Kirchner era una mezcla de Felipe González, Julio Sanguinetti y Ricardo Lagos. Esa era la versión que distribuían, hasta hace poco, amigos y conocidos. Puro marketing para instalar al delfín como una figura consensual, casi presidencial. Como las personas se conocen no por lo que se dice que son, sino por los hechos que consuman, debemos concluir que el gen autoritario de la familia está presente en el vástago.

La vicepresidenta transmitió su disconformidad con el rumbo del Gobierno, pero evita poner en riesgo la coalición; Fernández tuvo una semana cargada de conflictos, entre la pandemia y las tomas

Por qué el Ministro de Seguridad bonaerense, sapo de otro pozo ideológico, es el preferido de la vice.

Nada es lo que parece, pero todo es lo que parece. La política argentina ha ingresado en una fase extrema de desconfianza (y negación) mutua entre oficialismo y oposición. A contramano de lo que dice preferir una mayoría social, que en todas las encuestas premia a los moderados, los disensos les sacan cada día un metro más a los consensos y los rupturistas aventajan a los dialoguistas.

La Vicepresidenta le puso su sello a la reforma judicial en el Senado. Y le apunta ahora a la Cámara de Diputados.

Tanto el presidente Alberto Fernández como el gobernador bonaerense Axel Kicillof detectaron en los últimos días que el problema de la inseguridad es una preocupación sustantiva, presente hasta en la mayoría de sus propios votantes, y que tanto el auge de la delincuencia común como la inacción oficial frente al incremento de las usurpaciones de tierras estaban deteriorando su imagen en la opinión pública.

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