Política

Si el pasado no es en la actualidad un buen predictor del futuro, entonces leer a los clásicos sería una pérdida de tiempo. Como todo en la vida, es relativo. No es que los clásicos hayan dichos cosas que ya no sirven, pero tampoco se los debe tomar como un texto sagrado.

 

En medio de la pandemia, dos noticias movilizaron a distintos estratos del gobierno. Aunque no incomodaron a todos.

 

No hay manera de encontrar una sola razón para explicar la decisión de Latam Argentina de dejar de operar en el país. Sin embargo, sí es posible encontrar en la crisis por el coronavirus la última puntada que precipitó la salida. Pero el análisis sería incompleto si solamente la mirada se queda en la feroz parálisis global por la pandemia.

Cuando la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) pidió la inhibición de bienes de Mauricio Macri por el caso Vicentin (una causa penal en la que nadie está siquiera imputado) quedó claro que la persecución del expresidente forma parte de la estrategia oficial.

 

La decisión del kirchnerismo de ampliar la agenda que trata el Senado por videoconferencia aumentó innecesariamente la incertidumbre política e institucional. La sesión de la semana última, de la cual se retiró la oposición en masa, dejó una advertencia sobre ese riesgo.

 

Se enamoró una dama del pastor puritano que predicaba en su pueblo. Con tal frenesí que le pidió a su marido autorización para entregarse, con la genuina intención de procrear un ángel. Tras haber obtenido el permiso, el parto fue normal.

 

Si hay una cultura en las antípodas del running es la del Cuervo Larroque, que esta semana sumó su voz para pegarles de nuevo a los porteños que salen a correr por los bosques de Palermo.

 

La anunciada expropiación de Vicentin habilita un debate perjudicial para la intención de construir desde el Gobierno un espacio que reúna a sectores del oficialismo y de la oposición, la plataforma de Alberto Fernández para justificar la definición de moderado que desea imponer de sí mismo.

 

El consenso político alcanzado para hacer frente a la pandemia de coronavirus parece haberse debilitado, y la tensión entre oficialismo y oposición aumenta cada vez más.

 

El bloque del Frente de Todos que preside Máximo Kirchner necesitará de la ayuda de aliados para avanzar con la expropiación de Vicentin

 

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