Política

A las puertas del 2 de abril es oportuno recordar que las malvinizaciones pueden tener un éxito transitorio, pero rara vez terminan bien. El intento del gobierno de capitalizar políticamente la irrupción del coronavirus está derivando en conflictos evitables y riesgosos.

 

El regreso de Cristina Kirchner devolvió al kirchnerismo la expectativa de mantener el equilibrio previsto en el Gobierno para ejecutar en simultáneo dos planes muy complejos: intentar que sea más lenta la circulación del coronavirus con la extensión de la cuarentena y acelerar los preparativos para la disputa electoral del año que viene. No es que en su ausencia se hayan introducido cambios severos a ese modelo.

 

"El funcionario cobrará el 100% sin trabajar y el autónomo pagará el 100% sin facturar. ¿Esto es justicia social?". Ese mensaje fue uno de los tantos que inundó las redes sociales ayer, pocas horas después de que el presidente Alberto Fernández calificara como "miserables" a los empresarios que despiden trabajadores y, sin identificar a nadie en particular, expresara que "de lo que se trata es de ganar menos" para concluir diciendo: "Bueno, muchachos, les tocó la hora de ganar menos".

 

Un virus tan contagioso como el que se ha transformado en pandemia encuentra en áreas atestadas de gente un caldo de cultivo aterrador. Es el gran temor de un gobierno que ha decidido soslayar en esta crisis los efectos que las medidas extremas tendrán sobre la economía

 

Biopolítica de control de masas sobre el filo del default. Hambre y salud pública bajo mando peronista.

 

El presidente dijo que, puesto a elegir entre la economía y la vida, él elegía la vida. Pero si no se quiere que el remedio mate al paciente, ambas crisis deben ser atacadas de manera simultánea.

 

El Gobierno ya ha hecho su elección. El presidente Alberto Fernández dijo esta semana que, entre la economía y la vida, defenderá la vida.

 

Es un programa coordinado de asistencia sanitaria con el hipotético caso de 2.500 contagiados leves, moderados y graves; prevén desde la atención en hospitales hasta la cantidad de médicos y enfermeros; la estrategia de comunicación y atención de urgencia

¿Cuándo regresarán los abrazos y los besos? ¿Cuándo volverá a ser habitual dar la mano, el gesto más antiguo de amistad, de cortesía o de reconciliación? ¿Cuándo, en fin, la democracia recobrará su sistema de plenas libertades?

 

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