Opinión

“El miedo mata más personas que las guerras”.  
- George Patton

Pasaron 47 años, algo cambió. 24 de marzo en dos etapas, l976 y 2023. De aquel golpe militar contra un gobierno democrático que nadie menciona, como si fuera una infección peronista. Memoria selectiva en la jornada de la memoria. Curioso. Y aún vive aquella mujer desalojada de la Casa Rosada (la viuda de Perón), de patética gestión, castigada luego con años de cárcel por arbitrios castrenses.

Con noventa días por delante -hasta que se oficialicen las candidaturas en la última semana de junio- no hay encuesta que pueda dar números precisos respecto de la intención de voto de políticos que nadie sabe si serán de la partida o no cuando haya que votar.

El foro que se atribuye la representación universal de una causa justa no dirá una palabra acerca de los gobiernos y dictaduras que en América latina violan descaradamente las libertades.

La cifra de inflación que difundió el INDEC una semana atrás fue un golpe duro para el gobierno en general y para el ministro de Economía en particular. Sergio Massa había alentado esperanzas en una rápida desescalada inflacionaria y los datos indicaban lo contrario. ¿El error de diagnóstico debe asignarse sólo a los plazos que Massa se impuso o a la idea misma de que el rumbo del fenómeno es el descenso, así sea más lento?

El anuncio reciente sobre el canje de los bonos en dólares enfatiza un elemento inconfundible de la administración de los Fernández: empecinarse en acumular una cantidad inédita de desatinos y errores no forzados y, al mismo tiempo, mostrarse dispuestos a hacer casi cualquier cosa para evitar –o al menos postergar– un descalabro económico generado por esas mismas decisiones.

La sociedad universal es el resultado de un misterio genético de origen -del que existen hoy diversas interpretaciones-, que ha producido “pasta humana” en abundancia colosal por la atracción de los sexos.

La vicepresidenta mantiene el misterio con su posible candidatura. Su pasión por el relato setentista.

A cuatro décadas de la inauguración democrática, el balance tiene intensos claroscuros. Del lado luminoso, haber dejado atrás medio siglo de golpes y dictaduras convierte al año 1983 en un auténtico cambio de era, al sepultar para siempre la violencia como método de acción política.

La Argentina dejó atrás los golpes militares y la violencia política; pero, a 40 años de la recuperación de la democracia, subsisten enfrentamientos por la posición del Estado frente al papel que desempeñaron las organizaciones armadas

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