Opinión

La realidad de esta ciudad se ajusta a muchas de las características que definen a los estados fallidos, pero recientes hechos criminales parecen mostrar que la problemática ya trascendió ampliamente sus fronteras

En la oposición las aguas están agitadas. Han pasado siete días de turbulencias, pero eso no significa que la semana haya quedado sepultada en el olvido. Vale la pena ir un poco más atrás en el tiempo.

En Ucrania se libra otro combate entre uno de esos enemigos externos y la cultura occidental a la que orgullosamente pertenecemos. Su resultado nos va a afectar a todos

Y como si tuviéramos pocos conflictos, le sumamos el choque de trenes institucional por el control del Consejo de la Magistratura, lo cual deslumbra con una creatividad estratégica fuera de serie. Es uno de los pocos consensos a los cuales se arribó por estos días dentro del Frente de Todos.

El estatismo inflacionario, endogámico y pobrista fracasó, y ya ni las tergiversaciones funcionan como antes; con la neolengua oficial en desgaste y retroceso, quizá sea hora de conquistar la realidad y reencarnar aquella patria perdida

El diccionario de la RAE dice que “coalición” significa unión transitoria de personas, grupos políticos o países con un fin determinado. Viene del latín, “colescere” es decir juntar, reunir.  Además de tener un fin determinado, ¿qué más tienen en común las coaliciones políticas? Poco.

“El precio de la libertad es su permanente vigilancia”.
- Thomas Jefferson

La Argentina se comporta como un país ensimismado, ajeno a la nueva realidad de un mundo incierto, ciego ante los nuevos peligros, sordo ante las sorpresivas oportunidades que esas convulsiones pueden otorgarle.

Dos o tres motivos explican esta suerte de ansiedad por las candidaturas presidenciales. En política, se sabe, se disputa el poder y la elección del presidente de la nación es un momento importante, muy importante, por esa disputa. En la Argentina, además, hay un gobierno débil. 

Hay hechos, decisiones, cursos de acción y anuncios que hacen mucho ruido, pero importan poco o nada en términos políticos. Se acostumbra entre nosotros a darle a determinadas cuestiones una trascendencia que no se corresponde con la realidad de las cosas. Valgan algunos ejemplos para poner de relieve el fenómeno.

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