Opinión

 

 

El nuevo gobierno insinúa una combinación de continuidades y cambios en su estrategia diplomática frente a la región. Sin embargo, sus intereses estratégicos se reorientan de manera irreversible hacia el Asia-Pacífico

 

 

“No importa que el gato sea blanco o negro. Lo que importa es que atrape ratones” decía el General, que si de algo estuvo siempre preocupado fue de generar “estaticidad” (demasiada, a mi gusto). Nos llegan noticias del muy neoliberal vecino trasandino con su muy neoliberal presidente y su módico estado neoliberal. En un solo día, han vacunado todo lo que en un viaje charter a Rusia Aerolíneas Argentina trae para vacunar en la Argentina.

 

El Gobierno que preside Alberto Fernández dedicó buena parte de esta semana a sentar las bases de un diálogo intersectorial que permita "coordinar expectativas" de los distintos sectores, contener la inflación y las presiones sobre el dólar y dar las primeras puntadas de un acuerdo que se remataría con la hasta ahora postergada instalación de un Consejo Económico Social.

 

Cuando más de un posible cliente nos pregunta cómo arrancar un proyecto político o una candidatura en particular, muchas veces nuestra respuesta es: dígale a la política y la sociedad a dónde quiere ir. Esto es: haga un manifiesto, “plante una pica en Flandes”, haga algo que llame la atención sobre su intención de arrancar con algo. Es como levantar la mano en clase y pedir la palabra.

 

Alberto Fernández se ha convertido en un provocador. Era de sobra conocido su costado oportunista -o si se prefiere, camaleónico- que lo llevó en el curso de los últimos cuarenta años a servir a distintos jefes -de las más variadas ideologías- sin ponerse colorado de vergüenza.

 

 

La tapa de hoy del órgano oficial del gobierno -Página 12- ahorraría decenas de comentarios como éste. El solo verla implica un despertar inmediato sobre los que le espera a la Argentina y LA senda sobre la cual está el país.

 

 

 

El comienzo del año electoral en medio de la pandemia del Covid-19 nos enfrenta a la necesidad de continuar adaptando nuestras instituciones a un contexto que no habíamos siquiera imaginado, mucho menos legislado.

 

 

Formosa. Un sistema provincial autoritario afecta la totalidad del sistema democrático y convierte a la nación en una cuasi república

 

 

Nuestra sociedad en general vive de obsesiones que parecen ignorar algunos conceptos del clérigo protestante   estadounidense   Robert   Jones   Burdette, cuando   dice   con crudeza: “no creas que el mundo te debe una forma de vida placentera; el mundo no te debe nada, porque estaba aquí mucho antes que TÚ”.

 

 

Así arrancan muchos políticos cuando nos explican sus ideas, en particular Alberto Fernández: “Lo que la gente tiene que entender…”, dicen.

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