Política
El banderazo fue masivo y con doble mensaje: desafía la sordera oficial y supera a la oposición - Por Eduardo Aulicino
Eduardo Aulicino
El oficialismo descalificó la protesta y cometió el error de no debatir políticamente. Además, adjudicó a Juntos por el Cambio una capacidad de convocatoria y organización de la que carece. Ahora, endurecería su posición y se espera una mayor tensión política
Alberto Fernández está atrapado en una perplejidad. Tiene 3 años de gobierno por delante, pero necesita ganar tiempo.
El “churrete”, los alambres y el enfermizo amor por el Estado - Por Hugo E. Grimaldi
Escrito por Hugo E. Grimaldi
La Argentina es un caso epidémico y quizás por eso vive atada con alambres desde hace casi un siglo en la mayor parte de los renglones que se quieran abarcar, situación que horada la confianza de propios y extraños ya que va y viene por la historia montada en monumentales contrasentidos.
Ante el reproche de haber instalado una cuarentena récord, el gobierno optó por cambiarle el nombre, sin levantarla. En rigor, no debe hacerlo cuando la curva está en ascenso, pero reconoce que no puede volver al nivel inicial, en el peor momento. La relación ambivalente con Rodríguez Larreta
Al Gobierno le llegó la hora de “humanizar” la cuarentena - Por Eugenio Paillet
Escrito por Eugenio Paillet
De algún modo, y por aquello de que bien vale un pan duro en medio de la miseria, el Gobierno celebró por segunda vez en poco más de una semana un anuncio que suena a maná llovido del cielo, como es la decisión de la Universidad de Oxford, en asociación con laboratorios nacionales y filántropos argentinos y mexicanos, de producir en el país una vacuna contra el coronavirus que podría empezar a aplicarse a los grupos de riesgo, en una primera etapa, a mediados del primer semestre de 2021.
Un bloque cercano y sombrío merodea la política. El país está en los umbrales de una colisión de poderes después de que Cristina Kirchner (y los senadores que la siguen, que son mayoría) decidió indisciplinarse ante la Justicia.
El dirigente radical reapareció en charlas por zoom y busca influir en la dirección que tomará la UCR de cara a las legislativas de 2021 y las presidenciales de 2023.
La situación judicial de CFK generó un conflicto de poderes - Por Sergio Crivelli
Escrito por Sergio Crivelli
La embestida contra dos camaristas que entienden en la causa de los cuadernos deteriora el marco institucional en medio de una grave crisis económica y una emergencia sanitaria histórica.
Reforma y rencor - Por Roberto García
Escrito por Roberto García
El proyecto judicial otorgó a la oposición una causa para unirse y dejar atrás sus diferencias.
La inquietante oferta del kirchnerismo al macrismo: impunidad para todos - Por Sergio Suppo
Sergio Suppo
La defensa penal de Cristina Kirchner tiene varios caminos y distintas velocidades, pero un único común denominador: el uso intensivo del poder político para liberar de investigaciones y condenas a la jefa del oficialismo.
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El problema que enfrenta el Gobierno son los hechos, no solo las palabras - Por Claudio Jacquelin
Claudio Jacquelin
Hace cinco días fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. Ayer, le tocó el turno al nuevo comité de expertos que asesora al Presidente por la pandemia del Covid-19.
En medio de esos dos hitos, pero también antes, la comunicación del Gobierno se ha vuelto motivo de discusión, de críticas y de rectificación puertas adentro del oficialismo. Apenas un síntoma de que algunas políticas no están funcionando bien y de que los resultados no son los esperados o prometidos. No solo en materia de información y difusión.
Ciertos aspectos del proyecto de reforma judicial en sí, algunos nombres polémicos de los asesores para analizar cambios en la Corte Suprema y la más que difundida desnaturalización de la iniciativa original tras el paso por la aduana del Instituto Patria constituyeron una reafirmación de sospechas sobre los supuestos objetivos subalternos de la iniciativa. El problema no estuvo solo en cómo se la presentó ni en cómo se la difundió.
Muchas de las presunciones sobre los reales objetivos que animan al oficialismo respecto del Poder Judicial cobraron más fuerza ayer, después de que el cristinismo provocó desde el Senado un auténtico conflicto de poderes.
Impuso su mayoría para desoír una decisión judicial y avanzar con la revisión de las designaciones de dos camaristas que deben fallar en causas en las que está acusada Cristina Kirchner. Dos alfiles de la vicepresidenta y titular de la Cámara alta, como Anabel Fernández Sagasti y Mario Pais, fueron los senadores encargados de ponerle palabras y acción a una decisión que lleva la impronta de la defensa cristinista. Otra nube sobre la narrativa de la despolitización de la Justicia. Hechos por sobre las palabras
Las evidencias obligan así a revisar la máxima de que el problema del Gobierno es que "no vende bien lo que hace". Dado el carácter transaccional que Massa le impone al problema, tal vez convenga revisar por qué los receptores "no lo compran".
El manejo de la pandemia del Covid-19 parece ser otro buen ejemplo. Nada puede explicar mejor el enojo presidencial con la enunciación de la palabra cuarentena que la admisión de los intendentes del Gran Buenos Aires de que en esa área el distanciamiento social lo incumplen el 60% de los habitantes. Tienen razón Fernández y sus asesores: no se puede hablar ya de cuarentena.
La hipótesis contrafáctica de que hoy, después de cinco meses de aislamiento obligatorio, estaríamos peor si se hubieran adoptado otras medidas, como las aperturas parciales y temporales más tempranas, es una discusión que se ha vuelto abstracta para más de la mitad de los habitantes del área metropolitana (AMBA).
Aun muchos de los expertos que han asesorado al Presiente desde el primer día, como la epidemióloga Florencia Cahn, admiten que la "cuarentena" se ha vuelto demasiado larga.
Era lo que preveían y advertían varios especialistas (silenciados) cuando se lanzó el temprano confinamiento, al que ellos adherían, pero con la prevención de que se llegaría a septiembre en ese estado, salvo que se adoptaran períodos de aperturas y cierres. No se hizo y en el área metropolitana hay casi 15 millones de personas que desde hace 148 días ven restringida o radicalmente alterada su cotidianidad, con consecuencias concretas en sus vidas, muchos de ellas negativas y palpables. Hechos.
Las evidencias demuestran que no se trata de discutir la eficacia de las medidas de aislamiento ante una pandemia de un virus de altísima contagiosidad, aunque algunos sectores extremos lo hagan. Igual que niegan que la Tierra sea esférica o la eficacia de las vacunas. Lo que está en cuestión es la forma en la que se aplicó el distanciamiento a lo largo del tiempo, así como la infalibilidad de la que se lo revistió.
También, es obvio, se pone en discusión cómo se lo comunicó o se "lo vendió", diría Massa. El tiempo necesario para la puesta en condiciones del sistema de salud fue confundido, deliberadamente, con el período del riesgo de contagios comunitarios. Eso podría responder a la pregunta que se hacen muchos: "¿Por qué estábamos totalmente encerrados hace cuatro meses, cuando había 100 casos por día, y ahora, que hay más de 6000, están las calles repletas”? Un problema para el sentido común. O para la lógica.
La vista puesta en el minuto a minuto por la imprevisibilidad de los acontecimientos y el carácter inédito de los sucesos, sumado a la existencia de problemas estructurales y demoras para atender la contingencia, explican tanto la postergación de decisiones como la aplicación de disposiciones cuyo cumplimiento se agrieta día tras día.
Es el resultado, en muchos casos, de la aplicación de la política de gestión de riesgo, que no es lo mismo que la de crisis, explican expertos en comunicación a los que el Gobierno ha consultado. La táctica manda, desde lo comunicacional, a exponer el peligro, a destacar la amenaza presente. No hay perspectivas ciertas ni concretas. El problema es que su eficacia es temporalmente finita. La evolución a la baja en las encuestas sobre la imagen presidencial y la gestión de la pandemia, así como las conductas ciudadanas lo confirman.
Por eso, el nuevo panel de expertos en salud le aconsejó al Presidente mostrar un horizonte. Definir tiempos. Ofrecer posibles salidas. El impacto económico, laboral, social y emocional de la pandemia (también de la cuarentena) está llegando a cimas inquietantes.
Algunos miembros del oficialismo que no habitan en la Casa Rosada ni en Olivos comienzan a proponer la misma receta en otras materias, sobre todo en el área económica, que la que propone el multidisciplinario equipo sanitario.
Los frentetodistas críticos reforzaron su idea después de que varias aristas del mismo problema quedaron de manifiesto esta semana ante la publicidad, por parte del Ministerio de Desarrollo Productivo, de indicadores que mostrarían la recuperación de la actividad económica y, casi en simultáneo, la difusión de las cifras sobre el aumento del desempleo, que hizo la UCA. Las realidades percibidas y las evidencias estadísticas no siempre van de la mano ni resultan igualmente verosímiles.
La comunicación (y la oportunidad) le jugó, otra vez, una mala pasada a una de las carteras más activas en estos meses pandémicos. O, en realidad, resaltó la limitación de muchas políticas frente a las restricciones y demandas que impone la realidad. Hacer y decir van de la mano, aunque Perón las contrapusiera en una de sus exitosas antinomias retóricas.
Tal vez por eso las buenas noticias duran tan poco y cuesta tanto venderlas. El principio de acuerdo con los bonistas por la deuda bajo legislación extranjera tuvo el fulgor de un fuego artificial, a pesar de ser un hecho positivo (aún por terminar de cerrarse), así como el anuncio de la fabricación de una posible vacuna contra el Covid-19 quedó opacado por las discusiones de la cuarentena. Los problemas reales y concretos, presentes y, sobre todo, por venir tienen un peso específico y una densidad difíciles de dispersar en el ánimo colectivo.
Aunque al Presidente le disguste también esa palabra, desde sus mismas filas empiezan a demandarle un plan. Es algo más que una disputa semántica o un problema de comunicación. Hechos.
Claudio Jacquelin

Nueva etapa: Alberto ya no habla de "apretar el botón rojo" y elimina del diccionario la palabra cuarentena - Por Mariano Obarrio
Escrito por Mariano Obarrio
En menos de 48 horas, el presidente Alberto Fernández cambió el “botón rojo” por “trazar un horizonte” y “dejar de hablar de cuarentena”.
Ingresó así en una nueva fase de la pelea epidemiológica: la psicológica y comunicacional. En esta semana, la Casa Rosada recibió información y encuestas que revelan el profundo hartazgo de la ciudadanía por el encierro de 150 días por el coronavirus. Por primera vez la imagen negativa de Alberto superó la positiva.
El cambio de estrategia obedece al agotamiento social, la inevitable debacle económica, la destrucción de puestos de trabajo y los escasos resultados sanitarios que tiene para mostrar, con aumentos de casos y fallecimientos.
El anuncio de la fabricación de la nueva vacuna del laboratorio AstraZéneca en la Argentina sólo fue un alivio que el Presidente buscó potenciar para descomprimir el malestar social previo al anuncio de que el lunes 17 la cuarentena seguirá igual que ahora, con algunos pocos cambios en la Ciudad de Buenos Aires.
La nueva “fase” psicológica y comunicacional de la cuarentena tendrá las siguientes pautas:
- Desaparece la palabra “cuarentena”.
- No hay marcha atrás en las fases.
- Apelar a la responsabilidad individual y social.
- Flexibilización de a poco, pero continua.
- Se unieron los psicólogos, psiquiatras, antropólogos y sociólogos que venían trabajando en el Ministerio de Salud.
En la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof no aplicará ningún cambio. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta sólo reanudará los deportes individuales, tenis, golf y remo, más una reapertura en comercios de las estaciones de Once y algunas en Retiro y Constitución. Postergó la reapertura de plazas, bares y restaurantes con mesas en el exterior.
Según pudo saber A24.com, en la intimidad de la Presidencia se profundizó el malestar esta semana porque el promedio de fallecimientos ronda los 150/200 por día y el número medio de contagios está superando los 7000. “Encerramos a todos durante 150 días y los resultados no están acompañando”, dijo un funcionario que conoce a fondo las preocupaciones del palacio.
Los sondeos reservados hablan con mucha certeza del nivel de cansancio de la gente. “Hay que encontrarle una salida a la cuarentena. No podemos seguir cerrando porque ya nadie la acata. Y si abrimos se multiplican los contagios”, agregó otro funcionario.
En ese escenario de tensiones, el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollán, puso en duda que en la próxima temporada de verano la gente pueda irse de vacaciones y movilizarse por el país. Sus declaraciones cayeron tan mal en la prensa que recibió un pedido de Balcarce 50 de relativizar esos pronósticos.
Gollán terminó diciendo que fue sacado de contexto por el Grupo Clarín y que si había un tratamiento terapéutico con plasma o una vacuna se podría programar la temporada estival.
El escenario es preocupante, aunque no de colapso. La Argentina tiene 11,25 fallecimientos cada 100.000 habitantes. La cifra comenzó a crecer en las últimas semanas en muertes diarias; llegó el 11 de agosto a 303 y el 12 a 158.
Aún es bajo si se lo compara con Suecia (56,71), España (61,08), Italia (58,28), Estados Unidos (50,35), Brasil (48,58), México (42,74), Reino Unido (70,01), Chile (54,34) o Perú (67,21).
Es alto frente a Noruega (4,82), Uruguay (1,07), Paraguay (1,24), China (0,33), India (3,41), o Venezuela (0,82), aunque estos tres últimos países tienen cifras que merecerían un mayor análisis.
Pero en cantidad de contagios, la Argentina está superando a Alemania, Reino Unido, Italia y Francia, que fueron los escenarios más tensos en marzo y abril. La curva de casos positivos no parece aplanarse, sino que progresivamente sube y nadie encuentra la cima.
Es por ello que el martes último, Alberto dijo que “estamos en el peor momento” en el AMBA y, si bien descartó volver a una cuarentena estricta, advirtió que “el botón rojo siempre está a mano porque la preservación de la salud es lo importante”.
Sin embargo, cuando anunció la fabricación de la vacuna de AstraZéneca en el laboratorio Mabxience, de Hugo Sigman, con el financiamiento de la fundación de Carlos Slim, dijo en Olivos una frase sugestiva: “Que a mí me sigan hablando de cuarentena es algo que me asombra”. Despuntó allí la nueva estrategia comunicacional.
Se completó ayer cuando se reunió con los infectólogos, esta vez acompañados por especialistas en salud mental. Allí se convino la idea de “plantear un horizonte” para la gente y de "dejar de hablar de cuarentena", tal como hizo el Presidente anteayer.
No obstante, la estrategia contempla seguir con la concientización. La única herramienta a mano para lograr el distanciamiento social es la apelación a la “responsabilidad social”. Y por allí irán tanto el Presidente, como Kicillof y Rodríguez Larreta. Alberto dijo que los ciudadanos “se relajaron equivocadamente” y anunció que “seguirá reclamando responsabilidad” para que la gente acate el encierro.
“La vacuna es una solución para el futuro y no para el presente. En el presente los casos crecen y los fallecimientos crecen. Y eso depende esencialmente de la conducta ciudadana o social. Todos vemos que las actividades se han liberado en gran medida. Que a mí me sigan hablando de cuarentena es algo que me asombra. La gente sale, se cuida con barbijo, algunos respetan la distancia social, los negocios están abiertos, tanto en la Ciudad y Gran Buenos Aires”, resumió su nueva postura Alberto Fernández en Olivos.
Es por eso que la reunión de expertos en Olivos tuvo ayer nuevos integrantes. Estaban los infectólogos de siempre: Pedro Cahn, Mirta Roses y Gustavo Lopardo; uno nuevo, Javier Farina; y un psiquiatra, Santiago Levin; la psicóloga Alicia Stolkiner y el sociólogo e investigador Juan Piovani. Esta vez, el cónclave tuvo un carácter mutidisciplinario. Sólo después de ello, se reunió con Kicillof y Rodríguez Larreta para repasar los números y los anuncios de este viernes, cuando se prorrogará el aislamiento social.
Con los nuevos expertos, se convino en privilegiar la salud mental.
“Evaluamos de manera muy positiva la estrategia sanitaria del gobierno nacional”, dijo uno de los expertos que participó. Sin embargo, dejó algunos llamados de atención. “Estamos casi todos de acuerdo en el ‘qué’ y la discusión final es el ‘cómo’”, señaló otro. “Se convino comunicar un horizonte temporal, sin mentir. La vacuna abre una oportunidad única. También hay que dejar de hablar de cuarentena”, señalaron en la Casa Rosada a A24.com.
También se acordó en “hacer mucho hincapié en la salud mental del personal de salud, hay un sufrimiento marcado, un cansancio, necesitan mayor cuidado y perspectiva temporal”.
Los infectólogos destacaron que “la tasa de letalidad continúa en el 2%, lo que significa que se están haciendo cosas bien y el sistema de salud está respondiendo”.
Un agrupamiento similar hizo Axel Kicillof, quien también integró a su mesa de interconsulta a nuevos especialistas multidisciplinarios. "Los especialistas hicieron hincapié en continuar impulsando el uso de tapabocas, el distanciamiento físico y controlar la circulación, ante el crecimiento de los casos", explicaron desde la gobernación. Ya no hablaron, como otras veces, de tomar medidas más duras.
Mariano Obarrio

Pese al lenguaje estatista, Alberto Fernández priorizó un emprendimiento británico y a dos empresarios privados.
La Argentina y la persistente construcción de una republiqueta - Por Carlos Pagni
Escrito por Carlos Pagni
Desde hace muchos años, la Justicia en el país está politizada. El avance de la corrupción agrega otro problema: la política se ha judicializado. Estas distorsiones consiguieron lo que parecía imposible: que el frío ajedrez de los procedimientos adquiera una inusual vibración emocional.

