Política

El orden de los factores a veces sí altera el producto. Los anuncios de las reformas judiciales son la mejor demostración de que para lograr ciertos objetivos el Gobierno se ve obligado a hacer operaciones complejas y que no siempre obtiene el resultado propuesto. La aritmética política no es una ciencia exacta. Ni de fácil dominio, cuando el poder está repartido.

 

La reforma de la Justicia que ha puesto en marcha el presidente Alberto Fernández despierta respuestas paradójicas. Se trata de la iniciativa política más importante que ha encarado el gobierno desde que asumió, casi ocho meses atrás.

 

Detrás de la reforma judicial, se esconden las herramientas para garantizarle impunidad a Cristina Kirchner

 

Era muy previsible que Cristina Kirchner ejercería una gran influencia en las iniciativas institucionales de la presidencia de Alberto Fernández. Sobre todo, las del campo judicial, donde ella experimenta sus grandes pesadillas.

 

El Presidente presentó su propuesta para el fuero federal, que incluye una avanzada sobre la Corte. Fue durante un acto que privilegió el frente interno, y en especial a CFK

 

Con el anuncio oficial de reforma de la Justicia, el Gobierno deja clara sus prioridades y su apuesta fuerte en plena crisis.

 

“Necesitamos algo nuevo, crear una épica de la cuarentena para que la gente siga encerrada si es que tenemos que endurecer”. La frase pertenece a un funcionario del gabinete que no integra los equipos de salud, pero que está al tanto todos los días de la lectura política que deviene del larguísimo encierro por la pandemia de coronavirus.

 

Carlos Beraldi tiene fama de ser una buena persona y un buen profesional. A Rodolfo Canicoba Corral lo rodea el eco de haber sido un mal juez durante casi 30 años. Los dos expresan, cada uno a su manera y por motivos distintos, las razones por las que la reforma judicial que se conocerá hoy carecerá de consistencia política y de autoridad moral.

 

A Máximo Kirchner le gusta tomar whisky, igual que a su padre. No entra en disputas públicas, ni siquiera por las redes, a diferencia de su madre.

 

La condena a 8 años de prisión a Rafael Correa por el delito de cohecho ratificada por la Corte de Ecuador la semana pasada confirma una presunción del kirchnerismo: la Justicia es el principal obstáculo al proyecto de regresar al poder de los líderes latinoamericanos identificados con el populismo.

 

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