Política

La reforma judicial y la amnistía fiscal para Cristóbal López empezaron a debatirse en el Senado en un clima de confrontación.

 

Resulta lógico que el Consejo asesor para la reforma judicial se apresure a iniciar su tarea antes del 18 de agosto, la fecha prevista originalmente. Lo curioso de esa urgencia es que no guarde relación con las modificaciones al fuero federal, el Consejo de la Magistratura y del Ministerio Público. La agenda que los expertos deben debatir. Se trata, en realidad, de adecuarse a la exigencia anunciada por Cristina Fernández de Kirchner.

 

El ministro bonaerense se autopromociona con videos y habla de los robos como si fuera opositor.

Los acercamientos que en las últimas horas tuvieron el ministro de Economía, Martín Guzmán, y los representantes de los fondos de inversión con la mayor tenencia de bonos argentinos dan cuenta de un arreglo que posibilitaría una adhesión mayoritaria al canje de deuda por unos 68 mil millones de dólares [esta madrugada el Gobierno oficializó el acuerdo].

 

Tras sobreactuar la dureza inicial subió 15 puntos la oferta de Guzmán. Ante un kirchnerismo suspicaz argumentará que se torció el brazo a los fondos duros

 

El Presidente gasta energía en moderar a Cristina Kirchner y a los hogares argentinos atacados por la angustia del aislamiento extendido.

 

Las dos puntas de la semana pasada resumen, como una eficaz parábola, la situación política nacional: perdieron los moderados y ganaron los ultras, que siguen conquistando terrenos. Todo comenzó con la difusión del equipo conocido como "Alberto Beraldi más diez", que, bajo el liderazgo del defensor de Cristina Kirchner, tiene por misión avanzar sobre la Corte.

Es más que probable que Alberto Fernández haya tenido que convertirse en el prestidigitador mayor de estos tiempos, no sólo porque así se lo exige su lugar en la pirámide del poder, sino también porque está condenado por ahora a servir a dos patrones: a la opinión pública y a Cristina Fernández.

 

Tras el ataque a Pearl Harbor, que aceleró el ingreso de los Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, el almirante Yamamoto se preguntó con visionaria pesadumbre si en el fondo Japón no había hecho más que “despertar a un gigante dormido”.

 

Es uno de los jueces más conocidos del país. Su nombre debe reservarse, pero nunca fue discutido por kirchneristas ni antikirchneristas.

 

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