Política

Resaltan la bronca entre Máximo Kirchner y la CGT y la pelea por el control de la seguridad (y de su financiamiento). La oposición busca demorar la reforma judicial con una parálisis legislativa

 

Es una situación casi sin antecedentes en la historia. Dos Cámaras de apelaciones de la Justicia se pronunciaron contra un proyecto del Gobierno (ni siquiera contra una decisión firme) y sin tener un caso concreto que las habilitara a decidir.

La duración de la cuarentena empezó a erosionar la imagen de Alberto Fernández, pero no así la del jefe de Gobierno porteño.

 

El acuerdo con los bonistas dio un poco de aire a Alberto. Pero Cristina está cada vez más activa.

 

La situación se aclara de una vez. Una porción significativa de las acciones del Gobierno son parte de la estrategia de defensa penal de una persona, la vicepresidenta Cristina Kirchner. Son decisiones coordinadas y alineadas con el propósito de salvarla del fuego de una o varias condenas en las causas de corrupción.

 

Con el anuncio de que el país ha alcanzado el acuerdo con una decisiva proporción de los tenedores de deuda en dólares, el gobierno consigue, finalmente, un éxito en esta materia decisiva.

 

Llamó la atención que, tras el anuncio oficial del acuerdo por la deuda bajo legislación extranjera, muchos referentes del kirchnerismo no mostraran tanta vocación por aplaudir el final de la negociación como por apuntar contra Mauricio Macri como el único responsable del endeudamiento del Estado argentino.

 

En el peor momento de la pandemia en el Área Metropolitana (AMBA), con cifras de muertos e infectados que se superan día a día, a causa del coronavirus, se enturbió la relación política entre el Gobierno de la Nación y la administración porteña de Horacio Rodríguez Larreta.

 

Existe un consenso generalizado acerca de que, con el acuerdo con los acreedores internacionales, el Gobierno despejó un problema importante. Si el país hubiera seguido en default, la situación financiera de muchas provincias y empresas privadas se habría agravado mucho.

 

Si la reforma judicial se aprueba y se incrementa el número de integrantes de la Corte Suprema, la Cámara Alta puede ser la clave del futuro de Alberto, Cristina, el cristinismo y la oposición. Para eso tenemos que volver a hablar de elecciones, guste o no.

 

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