Política

Con una frase, un importante funcionario que tiene su despacho fuera del radio de la Casa Rosada blanqueó por si hacía falta las razones de las internas en el gobierno y entre los bandos claramente definidos como “cristinistas” y “albertistas” que enrarecen el clima interno.

 

En el Gobierno preocupa la falta de eficacia en la gestión y apuntan a recuperar la iniciativa política, mientras envían señales favorables a un acuerdo con los bonistas

 

Nadie sabe nunca cómo empieza un estallido social. ¿Asalto a supermercados? Ya los hubo, en otro tiempo. ¿Un aumento exponencial de la violencia criminal? Es lo que está sucediendo ahora. Argentinos que se arman para matar a otros argentinos.

 

Enfrentamientos entre funcionarios del presidente y la vice por la inseguridad. El canciller cuestionado por una embajadora. Inacabables tironeos por la deuda. Otra estatización en puerta.

 

Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal se apartan cada vez más del ex presidente.

 

A falta de goles, los rumores sacuden las redes y ganan audiencia. Las versiones sobre cambios en el gabinete encabezan la tabla. Y adquieren significación, mucho menos por la probabilidad de que ocurran en lo inmediato que por la verosimilitud que revisten. Las disputas internas en la coalición gobernante y la falta de resultados (goles) en áreas sensibles para la ciudadanía les dan sustento.

 

La urgencia de la sociedad pasa por los robos y las muertes. Pero la prioridad de Alberto y Cristina es la reforma judicial.

 

Pablo Moyano se reunió con “Wado” De Pedro. La familia de sindicalistas enfrenta problemas en Independiente, Oca y la Justicia.

 

De acuerdo con la particular concepción del poder de Néstor y Cristina Kirchner, estos solo podían tener esclavos o enemigos. Siguiendo esa lógica, Alberto Fernández únicamente podría ser imaginado por la expresidenta de la Nación como un súbdito, antes que como un aliado.

 

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