Política

No hay diálogo entre Alberto y Cristina. La distancia entre ambos se volvió un océano en los últimos días.

 

El tiempo suele ser un gran ordenador. O, todo lo contrario, como le está pasando al oficialismo. El gran problema y fuente de muchas de las disputas internas que hoy sacuden la escena política nacional es cronológico.

 

A la Argentina le quedan pocos botes para salvarse de un nuevo diluvio universal y sus gobernantes resolvieron prenderlos fuego para resolver sus problemas internos.

 

Sectores cercanos a la vicepresidenta toman como una afrenta la marcha atrás en el caso Vicentin y con el impuesto a la riqueza

 

Cristina Kirchner es la dueña del poder en el Gobierno, su planteo sería: "Miren lo que digo, no miren lo que hace"

 

La política es un juego de efectividades y percepciones. Esto permite pensar que siempre se desarrollan 4 situaciones:

 

Cada vez es más difícil encontrar en Netflix una película o una miniserie que no diga que está basada en hechos reales. ¡Todo está basado en hechos reales! Bueno, todo no. La realidad, eso es lo más extraño, parece poco inspirada en hechos reales. O en lo que hasta hace poco se estandarizaba como real.

 

Alberto Fernández asumió hace siete meses con la promesa de ser el presidente de todos, pero el jueves calificó a la oposición de “odiadores seriales”. La contradicción es producto de su prematuro desgaste y de las protestas sociales.

 

Mientras siguen los reproches, el Presidente avanza con la creación de un Consejo Económico a cargo de Gustavo Béliz

 

Tenía la capacidad de dividir a las dos coaliciones más importantes de la política. Lo defendieron y lo rechazaron expresiones de la gobernante alianza peronista, pero también de la opositora Juntos por el Cambio. Supo esconder una enorme fortuna personal entre familiares y amigos.

 

Top