Opinión

El último miércoles, el Gobierno recibió una valiosa ayuda de parte de quienes convirtieron la habitual protesta semanal de los jubilados (víctimas principales de la motosierra oficial) en una flamígera provocación: el incendio de móviles policiales y contenedores de residuos ofreció una excusa inmejorable para que el Ministerio de Seguridad exhibiera su decisión tantas veces proclamada de combatir el desorden a como dé lugar, con “cárcel o bala”, como suele resumir el diputado José Luis Espert.

Cuando a los santafesinos nos tocó padecer una de las inundaciones más devastadoras de una historia lugareña en la que las inundaciones abundaron, lo primero que se dijo, (apenas nos sacudimos del barro y de los escombros) a la hora de establecer responsabilidades y pensar soluciones, que la tragedia ocurrió porque la obra pública era deficiente; o algo, pero deficiente.

Como tantas mañanas miro el jardín. Hoy abrigado y con la taza de café doblemente necesaria. Llueve, hace frío, las hojas caen y el elenco volador y sonoro va raleándose. Anticipo de otoño. Nada sorprendente y por eso busco otras explicaciones para mi estado de ánimo triste, por momentos angustiado.

En punto a la manera como se sustancia en estos días el ingreso de dos nuevos miembros a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, nuestro país debería figurar al tope del libro Guinness de los récords. No, por cierto, merced a buenas razones.

Milei está por acordar con el Fondo Monetario en pleno ciclo de volatilidad de los mercados.

“El establishment no entiende lo que está pasando –dice el fantasma–. Esto no es un gobierno, es una revolución”. El ubicuo fantasma del hombre más poderoso de la Argentina aparece y reaparece bajo distintos nombres en la red social más politizada, y confiesa que a veces actúa como el doctor Jekyll y en ocasiones, como míster Hyde. Los mensajes cifrados que Santiago Caputo envía a su tropa son inquietantes, tal vez clarividentes; en todo caso, muy reveladores de lo que se siente, cocina y barrunta en el Triángulo de Hierro.

“Lo malo es el poder político ilimitado. Nadie tiene capacidad suficiente para ejercer sabiamente unos poderes omnímodos”.
- Friedrich von Hayek

La mayor sorpresa del freno al pedido de licencia del juez Ariel Lijo la dio el recientemente incorporado García-Mansilla.

Lo curioso no es que un presidente use los recursos del Estado para apretar a opositores, empresarios, economistas y periodistas. Esa suele ser una triste tradición de la política argentina.

Con el anuncio del decreto que selle el próximo acuerdo con el FMI, el Presidente intenta concretar su sueño de gobernar sin negociar con la oposición

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