Opinión

El plan -si acaso hubo alguna vez uno- estuvo mal diseñado desde su mismo inicio y -por lógica consecuencia- terminó como era de esperar. Cualquiera con un mínimo de entendimiento podía predecir, sin esforzarse demasiado, cuál sería el destino de Ariel Lijo y de Manuel García Mansilla.

¿Por fin el peronismo comenzó a enterarse de que Cristina Kirchner robó dinero del Estado (razón por la cual ya fue condenada dos veces) y resolvió deshacerse de ella? ¿Infirió que la sentencia a seis años de prisión e inhabilitación para ocupar cargos públicos empezará a ejecutarse más temprano que tarde, que ella muy probablemente irá presa y que entonces ya no será posible fingir normalidad, como si las decisiones de los jueces estuvieran por debajo de la política o sucedieran en otra dimensión? 

Si algo faltaba para confirmar la cada vez mayor repugnancia que causa Cristina Fernández de Kirchner -no ya solamente entre los que siempre fueron sus adversarios- sino entre los propios peronistas, es lo que sucedió anoche luego de que Kicillof confirmara que desdoblará las elecciones en la provincia de Buenos Aires.

Los hermanos contra los primos en la ciudad y el hijo contra la “madre” política en la provincia de Buenos Aires. La política se ha vuelto una novela turca en la Argentina encarnada en dos elecciones que parecían triviales, pero que hoy devinieron batallas cruciales que podrían definir, incluso, el futuro del gobierno de Javier Milei.

A veces se empieza bien y se termina mal. Hoy no hay jardín que valga. Me había levantado de buen humor porque el despertador fue el sol radiante. Entonces me entretuve entre el café y la digestión de una serie muy promocionada que vi anoche y la preocupación por el lamentable nivel periodístico de un también muy promocionado programa de TV.

Cuando se difundió por todos lados que el autor de “El Aleph” había muerto, Borges no se sorprendió por el sensacionalismo de la prensa y respondió con timidez: “No es una noticia falsa, sino algo prematura”. El sistema de comunicación de todo populismo se basa en una praxis sensacionalista.

“Quizás la única lección que nos enseña la historia es que los seres      
humanos no aprendemos nada de las lecciones de la historia”.
  
- Aldous Huxley

Esta semana Mauricio Macri enfureció contra el destrato permanente que le propinan los Milei y entonces, por primera vez, hizo algo más que criticar de palabra al gobierno. Finalmente se produjo la vendetta del tano, al decir indignadísimo de Patricia Bullrich.

Que nadie se sorprenda por el título. La consigna no tiene copyright, pero en todos los casos lo que está fuera de discusión es que en las jornadas parlamentarias de esta semana la "libertad" es la protagonista central. Y no es para menos.

Si se aplicara a Milei/Caputo la sentencia: “El fracaso es el resultado del éxito mal administrado”, se podría decir que el éxito electoral prometiendo a los ciudadanos dos tótems: inflación y dólar, baja de la primera y estabilidad (y accesibilidad) del segundo, se cumplió durante el segundo semestre de 2024, pero se administró mal ese capital político posponiendo pasar a la segunda fase donde consolidar ese éxito aceptando invertir parte de ese capital político en tolerar coyunturalmente una mayor inflación para abrir el cepo y lograr que vinieran inversiones que no vienen, como ya lo demostró más de medio año con Rigi sin que aumenten las inversiones.

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