Opinión

El FMI reiteró el último miércoles que su staff técnico ya aprobó el acuerdo con Argentina y que el monto de la operación será de 20.000 millones de dólares (en Derechos Especiales de Giro, la moneda del Fondo). Todavía falta el visto bueno del Board de la institución y también se esperan detalles sustanciales del operativo: cuál será el adelanto, cuáles serán las condiciones, qué consecuencias tendrá el acuerdo sobre la política cambiaria vigente. Tal vez en virtud de esos huecos informativos la atmósfera de los mercados locales no cambió mucho después del comunicado del Fondo.

La función legislativa exige el convencimiento de que el Parlamento es una institución fundamental cuyo prestigio está atado al buen funcionamiento de la democracia.

Los tres meses y ocho días del año 2025 no han sido auspiciosos para el gobierno de Javier Milei. Desde sus palabras en Davos, cuando declaró la condición de pedófilos de los homosexuales hasta la reciente decisión de la cámara de Diputados de constituir una comisión investigadora que deberá probar las responsabilidades del presidente y sus colaboradores inmediatos en el denominado "criptogate".

Democracia y globalización fueron tejiendo una dinámica global que redujo la pobreza extrema, pero aumentó la desigualdad económica y el poder político de las corporaciones.

“Según mi información, esto significa que el presidente Milei actualmente es imputable en EE. UU. por un delito”, detallaba un correo electrónico recibido por el abogado argentino Gregorio Dalbón, patrocinante legal de un grupo de damnificados en la causa $LIBRA en el país y defensor en varias causas de corrupción que tienen como acusada a Cristina Kirchner.

El intento por hacer un análisis de la realidad política resulta cada día más difícil, porque sentimos estar viviendo frente a una suerte de bolsa de gatos que luchan entre sí desesperadamente para salir de ella.

El plan -si acaso hubo alguna vez uno- estuvo mal diseñado desde su mismo inicio y -por lógica consecuencia- terminó como era de esperar. Cualquiera con un mínimo de entendimiento podía predecir, sin esforzarse demasiado, cuál sería el destino de Ariel Lijo y de Manuel García Mansilla.

¿Por fin el peronismo comenzó a enterarse de que Cristina Kirchner robó dinero del Estado (razón por la cual ya fue condenada dos veces) y resolvió deshacerse de ella? ¿Infirió que la sentencia a seis años de prisión e inhabilitación para ocupar cargos públicos empezará a ejecutarse más temprano que tarde, que ella muy probablemente irá presa y que entonces ya no será posible fingir normalidad, como si las decisiones de los jueces estuvieran por debajo de la política o sucedieran en otra dimensión? 

Si algo faltaba para confirmar la cada vez mayor repugnancia que causa Cristina Fernández de Kirchner -no ya solamente entre los que siempre fueron sus adversarios- sino entre los propios peronistas, es lo que sucedió anoche luego de que Kicillof confirmara que desdoblará las elecciones en la provincia de Buenos Aires.

Los hermanos contra los primos en la ciudad y el hijo contra la “madre” política en la provincia de Buenos Aires. La política se ha vuelto una novela turca en la Argentina encarnada en dos elecciones que parecían triviales, pero que hoy devinieron batallas cruciales que podrían definir, incluso, el futuro del gobierno de Javier Milei.

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