Opinión

Mauricio Macri y Patricia Bullrich siguen siendo dos protagonistas principales de la vida pública argentina en la era Milei. Pero ninguno de los dos están actuando como líderes políticos pese a que uno fue presidente y la otra casi lo logra.

Reflexionar sobre los valores institucionales y económicos del país es clave para evitar un nuevo ciclo de políticas destructivas.

El formidable espaldarazo que viene de darle Kristalina Giorgieva, la mandamás del Fondo Monetario Internacional, al gobierno libertario no ha sido uno de esos típicos comunicados del organismo en cuestión a la hora de quedar bien con los países deudores. La funcionaria de origen búlgaro midió bien sus palabras antes de pronunciarlas. Por lo tanto, es conveniente tomarlas como lo que son: el reconocimiento más enfático que el FMI ha expresado respecto de un programa económico argentino en décadas. A la vez, les ha abierto la puerta a Javier Milei y a Luis Caputo para darle la puntada final a un nuevo acuerdo -lo que puede significar un antes y un después en punto a las negociaciones iniciadas con el Fondo a poco de iniciar su gestión el actual gobierno libertario.

Muchos movimientos políticos de derecha tienen un ala complementaria –puede ser de centro o incluso de izquierda, puede ser radicalizada o moderada– que lo ayuda a llegar al poder e inmediatamente, salvo que se someta de modo incondicional, se convierte en un incordio. Ese apéndice siempre es eliminado. Pasó con los niveladores y los cavadores en la Revolución Inglesa de Cromwell en el siglo XVII; pasó con los enragés en la Revolución Francesa en el siglo XVIII; pasó con Ernst Röhm y la organización paramilitar Sturmabteilung (las SA) en 1934, cuando Hitler los fulminó en la Noche de los Cuchillos Largos; y pasó, salvando las distancias, con los montoneros imberbes a partir de la masacre de Ezeiza de 1973.

Evidencia para cualquier análisis, los partidos están partidos. Partidos en dos, en tres, en cuatro. No en forma explícita, pero en muchos casos con líderes de predicamento recortado, impotentes para conciliar las facciones.

 La complejidad de la puja política, y una crisis que incluye intereses económicos provinciales y regionales.

El presidente Javier Milei quiere estimular la polarización electoral en 2025 con la fuerza que encarna Cristina Kirchner, y de ser posible, con ella misma como candidata principal. Está convencido de que ese ordenamiento lo beneficia en varios sentidos: el rechazo que según las encuestas despierta la señora da réditos a quien tenga en frente; de paso, la presencia de ella a la cabeza del justicialismo bloquea los procesos de renovación, con los que el peronismo suele cambiar periódicamente su piel y revitalizarse.

Fueron designaciones que hizo Andrés Vázquez a poco de asumir al frente del organismo; estuvieron con él en la Regional Sur Metropolitana, desde donde maniobraron para proteger a los empresarios.

Si se deja encendida una brasa, por muy débil que sea, siempre se corre el peligro de que desencadene un incendio. Los restos de un enemigo pueden también volver a cobrar vida, como una fogata. Allá por el siglo III antes de Cristo, el filósofo indio Kautilya enunciaba una impiadosa máxima: “Al enemigo debe exterminárselo por completo. Nunca se debe ignorar a un enemigo creyéndolo débil. Puede tornarse peligroso en cualquier momento, como una chispa en una parva de heno”.

“Todo lo que siempre quisiste está al otro lado del miedo”. 
- George Addair

Top