Opinión



Celebración involuntaria de Alberto Laiseca, autor de "Los Sorias".
El diseño del país para abogados se debate entre lawfare o impunidad. Pero marcha, para después de las elecciones, hacia el doble indulto.

 

 

Cualquier alivio tributario es siempre positivo. Sin embargo, mientras la Argentina siga sin un plan económico consistente, este tipo de iniciativas implicará únicamente una mejora transitoria.

 

 

Desde que se constituyó la fórmula Alberto-Cristina, siempre se sospechó, se supuso o se conjeturó con buena o mala fe, que el poder real lo ejercería Cristina. Los recelos contrastaban con la esperanza, la ilusión o la certeza de muchos peronistas y muchos no peronistas de que Alberto lograría constituir un espacio propio de poder, algo así como un peronismo republicano que pondría límites razonables a la voracidad de poder de Cristina.

 

Es muy importante para Alberto ser presidente. Quiere permanecer en ese cargo que siempre soñó poseer, pero al que nunca imaginó llegar. Permanecer con poder o sin él. Lo mismo le da.

 

 

Dos pícaros con prontuario se dan a la fuga, cruzan la frontera y se refugian en una pequeña comunidad; uno de ellos arranca una camisa de un tendedero y se la coloca apresuradamente, sin advertir que le ha quedado prendido un broche en la parte trasera del cuello. Los curas de un monasterio local los confunden con dos clérigos eruditos y reformistas que estaban por visitarlos, y ellos fingen ser sacerdotes para esconderse de la policía.

 

 

Incoherencia según la RAE* es "Cosa que carece de la debida relación lógica”. O sea que no es congruente, no cohesiona.

 

 

“Cuanto más se desvíe una sociedad de la verdad, 
más odiará a aquellos que la proclaman”.

- George Orwell

 

 

Ni la Patria, ni la Nación ni la historia perdonarán nunca a quien tanto daño les hizo, tanto las humilló, tanto las saboteó y tanto las despreció.

 

Cuando entre nosotros se planteó la discusión acerca de cuál de las vacunas autorizadas era la mejor y, como es usual, hubo legión de expertos indocumentados en la materia, nos permitimos decir que, si había un problema -que ciertamente existía- el mismo tenía menos que ver con la confiabilidad de la Pfizer, la Sputnik o la Johnson -para mencionar tan sólo a tres de las más conocidas- que con la proverbial ineficiencia del Estado argentino.

 

 

Sin vacunas ni hoja de ruta para conseguirlas, sin caja para hacer populismo (la emisión no cesa y se acelera el ritmo de la inflación) y con el tipo de cambio atrasado a pesar de que muchas monedas de la región, como el real, se devalúan (el Banco Central no acumula reservas: las usa para contener artificialmente el dólar), el Gobierno agrava su dinámica autodestructiva que por las infinitas internas y por una radicalización que lo aísla aún más del mundo presagia, como en 2009 y en 2013, un magro resultado electoral.

Top