Opinión

La tormenta se podrá aplacar si la alianza full violeta -con polizontes amarillos a bordo- se impone el 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires, marcando un clima favorable de cara a las elecciones nacionales del 26 de octubre.

En correspondencia al hábito de expresar la política con metáforas salidas del fútbol, podría decirse que en las recientes contiendas parlamentarias en la Cámara de Senadores de la Nación, la oposición le ganó al gobierno siete a cero, es decir por goleada. Las cifras son elocuentes. Siete proyectos de leyes fueron aprobados en una sentada.

Muchos de los dirigentes políticos que hoy se jactan de defender a los jubilados son los responsables de haber convertido el sistema previsional en una variable de ajuste para financiar el gigantesco gasto del Estado y el déficit fiscal. Nuestra historia política reciente está llena de paradojas.

Iba a pasar. En algún momento la acumulación de maltratos que el Presidente dispensa a todos rompería el dique de contención construido –dependiendo el caso– con prudencia, responsabilidad, cálculo, interés y hasta con miedo. Pero todo tiene un límite. El que aún no se llegó aunque lo de la noche del jueves en el Senado fuera una señal importante.

 

Esta práctica profundiza la desconfianza en el sistema electoral, la apatía y la baja participación.

Pareciera que, justo antes de los cruciales comicios que se substanciarán entre sep- tiembre y octubre próximos, han comenzado a soplar vientos de Fronda. Contra lo que podría su- ponerse a primera vista, no se trata de alguna algarada a punto de explotar, enderezada en contra del gobierno por parte del kirchnerismo, o por el creciente nerviosismo de quienes no terminan de convencerse acerca de la viabilidad del plan económico puesto en marcha por Javier Milei desde el momento en que hizo suyo el sillón de Rivadavia.

La rebelión de los gobernadores aliados, hartos del destrato, explica la caída en el Senado. La derrota fue total, pero el Gobierno logró agravarla.

Lo que ocurrió este jueves en la Cámara de Senadores es el colofón provisorio y previsible de un proceso que venía discurriendo durante, al menos, las últimas semanas. Sería curioso que el oficialismo se sorprendiera ante datos preocupantes que ya venía registrando en distintos frentes. 

La política exterior del país debe tener un debate amplio, sin prejuicios. Como una cuestión de Estado, que se prolongue en el tiempo, cualquiera sea el gobernante de turno.

Luego del vacío en el acto en Tucumán, Milei demostró su enojo y los desafió a esperarlo el 11 de diciembre; también se enfureció por el caso del avión que llegó de Estados Unidos y cuyos pasajeros no fueron revisados.

Top