Opinión

El gobierno libertario propone una división entre el bien y el mal, que castiga el disenso y normaliza la contradicción militante; Darín, la nueva SIDE y el mensaje desoído de la Iglesia.

Hay tres datos que dejó tras de sí la reciente elección legislativa, sustanciada el pasado domingo 18 en la capital federal, que merecen una consideración aparte. En primer lugar, ya no caben dudas respecto del vector de poder que supone el reordenamiento de las cuentas públicas y el pronunciado descenso de la inflación. De ordinario, se estila pasar revista a cuántos diputados y senadores responden al gobierno, o qué sectores corporativos importantes han cerrado filas con la administración libertaria, o cual es el alcance del apoyo de Trump a su par rioplatense, para determinar la solidez de la gestión encabezada por Javier Milei.

Haber bajado la inflación, que aún persiste. y anunciado reformas que no pasan de anuncios mientras persisten enormes privilegios, parece que es suficiente para algunos que antes se preocupaban de defender formas y modales y ahora hasta justifican su desprecio. Una lamentable doble vara.

En el universo virtual será cada vez más sencillo remplazar la verdad objetiva por otra creada por los poderosos de turno.

La conformación de la Corte Suprema de Justicia es siempre un tema espinoso y en, alguna medida, sirve para confirmar el estado de endeblez institucional que tiene la Argentina.

El desembarco lejos del cepo general de la economía, fijando una flexibilización en algunos aspectos de la misma por parte del gobierno de Javier Milei, ha provocado un asombro que paralizó a una sociedad que se ha quedado sin argumentos de peso para contradecirla, habida cuenta de los resultados obtenidos rápidamente respecto de un caos administrativo y económico precedente de características enfermizas. 

Eliminación de controles, pero no blanqueo; se desregula la economía y se regula la política: de la Sala de Prensa a la Side; García Cuerva, Darín, Botana: tres voces de alerta sobre la calidad de la democracia; lecciones de la elección porteña.

En Salta una tercera parte de los ciudadanos de la provincia están representados por once senadores, frente a uno que tiene la representación de las dos terceras partes del padrón electoral. Se trata de un escándalo institucional.

El partido amarillo enfrenta una crisis de identidad tras perder protagonismo electoral y ceder espacio a otras fuerzas políticas en Argentina

“Milei tiene la determinación y la estética peronistas; entiende la política como nosotros: es binario, no hay ancha avenida del medio –se admira un peronista orgánico, no demasiado estudioso, pero ciertamente muy intuitivo–. A nosotros nos han domesticado: salíamos a la calle y la gente bajaba las persianas, que es lo que pasa ahora con ellos. Al Gordo Dan lo quisiera en mi equipo. A mí me gusta lo que critican de Milei: las formas. Porque eran las nuestras. Milei es un Lorenzo Miguel pelirrojo. A veces hay que hacer las cosas de prepo. Si Alberto Fernández hubiera hecho lo que hace Milei, hoy seríamos el imperio romano”.

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