Opinión

Desde Maquiavelo en adelante, por qué no, desde Julio César en adelante, se sabe que en política los agradecimientos no existen o por lo menos no son obligatorios. Javier y Karina conformaron este principio con sus aliados del Pro.

El titular de la Cámara de Diputados presidió una sesión en la que se rechazaron decretos del Ejecutivo; la oposición quiere quebrar la política del Gobierno.

No deja de resultar curioso o representa una demostración clara de la falta de rigor de los opugnadores del gobierno —o, quizás, prueba la mala fe de los críticos del oficialismo— el hecho de que, cuando el dólar orillaba la cota inferior de la banda y se movía entre los $1.150 y los $1.200, todos se rasgaban las vestiduras aduciendo que así la Argentina era poco competitiva y que el tipo de cambio estaba claramente atrasado.

“La belicosidad verbal, el uso de un lenguaje insolente o malsonante, y el arraigo fundamentalista a credos ideológicos extremos no es más que una forma de cobardía melancólica”. El mandoble lo lanza el filósofo y lúcido periodista español Diego S. Garrocho en su último ensayo, que para escándalo de casi todos y a contracorriente del sentido común de la época, se basa en la idea de que la mayor prueba de valentía política consiste paradójicamente en practicar una cierta moderación.

“Entonces los dioses lamentan que el mundo sea tan ingobernable”.  
- Eduardo Galeano

¿Los evidentes cambios de cultura económica que está produciendo Milei se podrán traducir en logros estructurales? Todo depende de si es capaz de reemplazar el cuchillo de carnicero con que inició el ajuste por el bisturí del cirujano con el que debe iniciar el desarrollo. Tanto en economía como en política.

El Gobierno debe transpirar la camiseta para que el dólar no se desboque en un contexto político difícil.

“No se debe subestimar a Caputo”, le atribuyen decir a su anterior jefe en el Estado. Más explícitamente, no se debe subestimar la inagotable capacidad de conseguir deuda del tipo y forma que fuera.

Es falsa, simplista y anacrónica la opción entre izquierdas y derechas que se pretende instalar desde el gobierno. Hoy la opción es entre democracia y autocracia, aquí y en gran parte de Occidente. Optar entre un Bukele y un Maduro es ridículo, son dos versiones de proyectos que ofenden a la dignidad y la libertad de las personas.

Si hubo pelea, la misma terminó antes de que finalizara el primer round. Nunca estuvo Santiago Caputo en condiciones de medirse en un pie de igualdad con Karina Milei por una razón elemental, expuesta en clave boxística: carece del peso suficiente para dar la categoría en la cual se desplaza a sus anchas la hermana del presidente.

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